Hoy no buscaré belleza

Miguel Rubio Artiaga

Pluma

Hoy, no buscaré belleza,
la dignidad es más importante.
Cuando llueven cadenas
y a los hombres les paraliza el miedo,
es el momento que los poetas,
cambien sus poemas de cuando la Paz
y desentierren los versos de guerra.
Los de amor, que sean más pasionales,
que hagan, que hierva la sangre.
Los de desamor, que duelan más que nunca,
el dolor te empuja el corazón
y sus latidos, suben como la espuma,
convirtiendo la impotencia,
en una rabia desafiante.
Que se sepa entonces, por sus palabras,
lo que significa el hambre,
lo que significa ser un títere
y que el sitio donde hay que pelear,
no está en sus penas personales,
crecen en la mismísima calle.

.

Hoy no buscaré belleza,
la libertad es más importante,
hay que apartar un poco las flores,
y poner los cactus con espinas,
en una fila que obligue a rozarse.
Que espere la rosa solidaria
y ocupe su lugar el baladre.
Volverán los tiempos del aroma,
los que corren en estos momentos,
llaman más al venenoso y blanco látex.
Hoy los lagos son pantanos,
los robles, malas hierbas,
los puentes, todos con peaje,
las veredas, todas de asfalto,
los ríos, tuberías gigantes de agua.
los arroyos, estancados charcos,
una mancha borrosa,los paisajes.

.

Hoy no busco belleza.
Quiero ser un grito desgarrado,
una llamarada salvaje,
que desintegre muros en las mentes
y que a estas les sigan más, de otro poema,
que defienda la vida verdadera
y no acepte un futuro de esclavo.
Requiero las musas amazonas,
a las más curtidas musas,
presentes en mil batallas.
A los versos mas necesarios,
escritos, con la tinta más noble
y la mas humilde de las plumas.
Poemas, de trovadores libres,
solidarios y libertarios.
Que no se les note el miedo.
Planten cara a la jauría de perros,
que vendidos y mercenarios,
acatan sin rechistar,
miserables y traidores,
las órdenes, de sus señores amos.
Hoy, no caben los poetas de salón,
ni los vestidos con purpurina,
que ciñen una dorada corona.
¿Dónde las palabras firmes?
¿Para cuándo las valientes?

.

Hasta la luna solidaria,
para que no se distraigan,
ha quitado la escalera,
cansada, que escudándose en ella,
los poetas, no enseñen los dientes.
La luna, ha conocido amantes,
que sin dejar de quererla,
por no poder vivir libres,
escogieron la locura o la muerte.
Bla, bla, bla, bla, palabras sin corazón.
Versos, rendidos antes de nacer,
plumas, que no sirven de espadas,
que avergüenzan, hasta a los sufridos papeles.
Lástima de tinta malgastada,
con sus lágrimas de cocodrilo,
despreciando el hambre y la dictadura latente.
¿Cree acaso el poeta ser un semidiós?
¿Qué su angustia personal, su tristeza,
su desamor, está por encima de la gente?
Cobardes de cerebro engreído,
eruditos de la transcendencia falsa,
ayudantes del verdugo y su execrable élite.

.

¿Ya no quedan niños yunteros?
¿Nadie recuerda a Amanda?
¿Las alamedas liberadas de Allende?
¿Se han rendido los gallos rojos?
¿La muralla nunca cierra la puerta?
¿Tanto tira al cordero, el pesebre?
Cuando el Estado es una mafia,
creadora de grilletes y cadenas,
si controla los sueños y las mentes
con el terror, la mentira y el miedo
de leyes, que por injustas no son leyes,
ha llegado el momento,
en que los poetas de verdad
se armen de sprays rojos y negros
y escriban nocturnos, en las paredes.

—–

Poema del libro “Jaulas para Tiranos”

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