“Noches sin lunas ni soles”, de Rubén Tizziani

Germán Cáceres

Tizziani II

Publicado inicialmente en 1975, este apasionante thriller posee un ritmo cinematográfico (en 1984 José Martínez Suárez realizó a partir del libro una estupenda película) y un realismo visceral que expone comportamientos y magníficas escenas de acción.

Cairo, un delincuente, se fuga ayudado por sus cómplices, ya que mantiene oculto el producto de su último robo. Pero Maidana, un comisario tan deshonesto como él, se propone atraparlo a la vez que se cuestiona el haber aceptado ”el papel de guardián de los de la guita, que, además, lo dejaban sistemáticamente fuera del reparto, lo mataban de hambre.” El autor remarca que la policía apela al maltrato para obtener información de los ladrones, además de no respetar leyes y carecer del más mínimo sentido del derecho. Pero tampoco es benévolo con los maleantes: “gente que de tanto leer alegatos había aprendido a echarle la culpa a la sociedad”.

Rubén Tizziani (Vera, Santa Fe, 1937) emplea para narrar el mismo vocabulario que el de los ladrones. Su estilo es duro, acerado, filoso.

A medida que avanza la narración el lector se va enterando de lo sucedido anteriormente y del objetivo de cada personajes. De esta forma surgen una tensión y un suspenso crecientes, que por tramos se tornan opresivos.

Aquí el protagonista es el citado Cairo (una crook story), y lo interesante es que el lector establece una fuerte empatía con él.

La novela respira amargura y pesimismo: “Si al fin y al cabo todos los laburos –hasta el de chorro- eran iguales, porque en todos había que pagar el mismo precio: libertad, sangre, humillación”.

Asimismo, los malhechores también reflexionan sobre la existencia, y piensan en la felicidad, en el amor y en el dolor que acompaña sus vidas hacia un desenlace inevitable.

Noche sin lunas ni soles resulta adictiva por sus continuas sorpresas y sus derivaciones inesperadas.

Rubén Tizziani es escritor, guionista de cine y periodista. Otros libros suyos son Las galerías (1969), Los borrachos en el cementerio (1974), El desquite (1978), Todo es triste al volver (1983), Mar de olvido (1992) y Un tiburón de ojos tristes (2000).

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“Noches sin lunas ni soles”, de Rubén Tizziani (Corregidor, Buenos Aires, 2013, 184 páginas)

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