Montparnasse
Ernest Hemingway Nunca hay suicidios entre la gente del barrio que uno conoceal menos no suicidios exitosos.Un muchacho chino se suicida y muere.(Siguen dejando su correo en la estantería de […]
Ernest Hemingway Nunca hay suicidios entre la gente del barrio que uno conoceal menos no suicidios exitosos.Un muchacho chino se suicida y muere.(Siguen dejando su correo en la estantería de […]
Raymond Carver Mamá me dijo que no tenía ningún cinturón que me sirviera yque iba a tener que llevar tirantes al colegioal día siguiente. Nadie llevaba tirantes en segundoni en […]
Blanca Varela más allá del dolor y del placer la carneinescrutablebalbuceando su lenguaje de sombras y brumososcolores la carne convertida en paisajeen tierra en tregua en acontecimientoen pan inesperado y […]
William Blake En la siembra, aprende; en la cosecha, enseña; en el invierno, goza.Guía tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.El camino del exceso conduce al […]
César Calvo Venid a ver el cuarto del poeta.Desde la callehasta mi corazónhay cincuenta peldaños de pobreza.Subidlos.A la izquierda Si encontráis a mi madre en el caminocosiendo su ternura a […]
César Calvo ¿Y si de pronto huyeranel valor y el destino―como alas― de este pájaroque me lleva a los vientoso a la muerte? Tal vez mañana mismo. Si de pronto […]
Josefina de la Torre La tarde tiene sueñoy se acuesta en las copas de los árboles.Se le apagan los ojosde mirar a la calledonde el día ha colgado sus horasincansable.La […]
Marga Gil Roësset Estará auroreando, primero, sobre tiel campo seco. Guadarrama rosa;aún soñará tu tierra gris en esa lucha dulcedel sol que viene y la huidera sombra;el gorrión accidental, la […]
Sylvia Plath La blanca helada se acabó,los sueños verdes nada valen,tras un mal día de trabajollega el momento de la sucia puta:su simple fama llena nuestra calle.Todos los hombres:blancos, rubicundos, […]
Emilio Prados Ven, méteme manopor la honda vena oscura de mi carne.Dentro, se cuajará tu brazocon mi sombra;se hará piedra de noche,seca raíz de sangre… Coagulada la fuente de mi […]