Las amantes son rubias: «La meiga»
Marita Rodríguez-Cazaux Te oigo como si las palabras fueran inesperadas, irreconocibles. Como salidas de otra boca que no fuera tu boca. Debiera aullar, abalanzarme, golpearte con los puños cerrados. Llorar, […]
Marita Rodríguez-Cazaux Te oigo como si las palabras fueran inesperadas, irreconocibles. Como salidas de otra boca que no fuera tu boca. Debiera aullar, abalanzarme, golpearte con los puños cerrados. Llorar, […]
Marita Rodríguez-Cazaux Cuando nos enteramos que los rusos estaban penetrando el bosque, mamá dijo que debíamos evitar cualquier incidente con los soldados. —Habrá que pasar desapercibidas —ordenó. […]
Marita Rodríguez-Cazaux La tarde en que lo conocí, llovía torrencialmente. Yo bajaba las escaleras del subte, apresurada, tropecé en los primeros escalones. Quise asirme, patiné. Sentí que mi cuerpo, en […]