Siempre el poeta

Lala González

Árboles sobre fondo amarillo (1901)-Odilon Redon





“Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta.
En ese sentido, el quehacer poético implicaría
exorcizar, conjurar y, además, reparar.
Escribir un poema es reparar la herida fundamental,
la desgarradura. Porque todos estamos heridos.”
Alejandra Pizarnik

Entonces tenemos que ser la mano que mece la cuna
la aguja que zurce las medias rotas
el pegamento que sirve para recomponer la taza que se cayó al suelo
tenemos que servir de sombrilla en tarde de aguacero torrencial
abrigo en noche de nieve inclemente
y vaso de agua de coco
cuando la sed mata bajo el sol

somos vacuna en contra de cualquier virus aun sin nombre
vitamina que fortalece los huesos del alma
analgésico en contra del dolor por la angustia de la nostalgia
antibiótico que detiene la infección llamada mentira
el suero para hidratar el amor que nos engrandece
somos el alimento que fortalece la vida que nos lleva a sus espaldas

pero, quién se preocupa por darnos algo más
quién nos sirve de abrazo
manta y regazo
quién nos dedica el tiempo que damos sin problema ni temor
quién un verso
quién nos sana
quién recuerda nuestro nombre
nuestras manos
nuestro rostro
quien piensa en las grietas en nuestra piel
en los huequitos por donde nos evaporamos
quién nos asegura sueños sin fantasmas
quien por las tardes grises
se sienta junto a nosotros
a escuchar nuestra palabra amarga

el poeta ha de morir en el silencio de la soledad

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