VALERIE SOLANAS, DETRÁS DEL ESPEJO

Pedro A. Curto





Disparo al famoso como Valerie Solanas
Los chicos del maíz

Si Valerie Solanas no hubiese disparado tres tiros a Andy Warhol hoy no conoceríamos el manifiesto SCUM, ni este hubiese sido traducido a varios idiomas, ni se habrían escrito cientos de artículos sobre ella, ni realizado tesis doctorales, ni figuraría en letras de poemas y canciones, no habría documentales, una película, biografías, ni se habría escrito la novela que acaba de ser publicada, “La facultad de los sueños” (Nórdica libros), de la escritora sueca Sara Stridsberg. Fue precisamente Warhol el que dijo aquello de que todo el mundo tiene derecho a su minuto de gloria televisiva y Solanas tuvo el suyo aunque fuese en negativo. A la sociedad del espectáculo le encanta crear locos y personajes extravagantes, establecer clichés, pero suele ser incapaz de analizar con profundidad y seriedad la vida y obra de personas como Valerie Solanas que no encajan en los esquemas establecidos. Stridsberg bucea en la persona, personaje y obra, con todas sus tonalidades, en una novela original y brillante. Y la cuestión no era fácil.

La principal obra de Solanas es el manifiesto de una supuesta Sociedad para el extermino de los hombres (SCUM) que plantea como su nombre indica, el exterminio de los varones heterosexuales, con algunas excepciones, como una forma de acabar con el patriarcado. Eso le ha valido para que algunos le cuelguen la etiqueta de “feminazi”, sin entender nada. Se trata de un escrito satírico que desde el absurdo y la hipérbole hace una crítica impecable e implacable del patriarcado. Y esto lo hacia una mujer que al mismo tiempo que autoeditaba su manifiesto y lo vendía por las calles, se prostituía y era lesbiana. Podía darse el caso que ofrecía sus servicios sexuales a hombres que al mismo tiempo les vendiese un manifiesto que proponía su exterminio.

La escritora sueca no hace una biografía, sino una ficción desde la que aparece muerta en un hotel suburbial. Crea su propia Valerie Solanas para encontrar las diversas Solanas partiendo del espíritu que emana de sus escritos y su propia vida, huyendo del personaje mediatizado. Lo hace con una narración poética, donde lírica y épica se intercambian, con uno diálogos surrealistas, inteligentes y transgresores, que dibujan un personaje que no encaja en las realidades existentes y crea la propia suya: “Ella tiene muchísimo tiempo en los ojos. Un ejército de hombres vestidos de negro”. La novela no aísla a Solanas, la sitúa en su época y en un lugar, Estados Unidos, donde aparecen la bomba atómica, la pena de muerte, la ejecución de los Rosemberg, la psiquiatría, el reganismo… A través de una narración poética y de unos diálogos sugerentes con personajes que no lo son menos, se abordan una heterogeneidad de temas y conflictos, que se mezclan con la propia vida de la protagonista. La sexualidad, “El sexo al que uno pertenece no es una cárcel. Es una posibilidad”. La prostitución, “Una puta no vende su intimidad. Vende un agujero negro en el espacio. Ahí no está ella”. El patriarcado, “¿Sabes que la masculinidad es una enfermedad de carencias?” La identidad, “No existen identidades predefinidas, no existen mujeres, no existen hombres, ni niños, ni niñas, todo es un teatro de marionetas”. El amor, “La idea del amor romántico no es más que un modo de mantener a la mitad de la población en jardines de fuera de la ciudad”. También se aborda su relación con la The Factory de Warhol, donde surge el conflicto. Valerie Solanas, con su radicalidad lúcida, desborda a una pseudovanguardia, en particular cuando la Factory tenía ya éxito comercial y utilizaba a creadores singulares e irreverentes como ella, igual que a una parada de los monstruos. La acción que le llevó a disparar sobre Warhol fue la obsesión porque le había entregado una obra de teatro para que valorase su producción y este no le respondía, ni se la devolvía y al final le dijo que la había extraviado. En el museo dedicado al artista se encuentra el original de dicha obra, Up your ass, por lo que parece Valerie no estaba tan confundida. Como tampoco su queja por la publicación del manifiesto SCUM por el cual no recibió un solo dólar aunque se vendiesen miles de ejemplares.

La novela dibuja el antisueño americano y como determinadas estructuras culturales son incapaces de digerir algunas rebeldías artísticas: “Sueño que somos las primeras putas intelectuales públicas de América”. El espíritu Solanas queda reflejado en esta obra híbrida, que creo es más importante que la fidelidad de los datos y siendo una apuesta arriesgada, es plenamente conseguida. Y por supuesto, Valerie Solanas: “Soy políticamente lesbiana, políticamente huérfana de padre y políticamente mujer”.

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