Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “¿Qué cosa sucede con el apagón?”

Ítalo Costa Gómez








[Me quedeee muy quietecita en aquella terrible oscuridad y una mano ¡ay! Ligerita. Me palpó con confianza y libertad. Si el peligro estaba arriba acá abajo la cosa andaba peor. Fue tan fuerte la ofensiva… ¡Ay!… ¿Que me sucedió?]

A raíz de quedarme sin luz durante cinco días por un trabajo mal realizado en la acera frente a mi casa por la compañía de agua (mi vida siempre tan contradictoria) me puse a recordar muchas cosas. Por ejemplo, cuando era chiquito y nos quedamos en shock una noche triste porque estalló la bomba terrorista en Canal 2 donde trabajaba mi papá (por suerte el programa de televisión que producía iba solo los fines de semana y él no estaba en las instalaciones el día del ataque) y luego vimos impactados las noticias. Perdió amigos muy queridos para él. Fue horrible, pero nunca compartimos mucho al respecto. Yo era pequeño, fantasioso y huidizo. Además él no quería irrumpir en mi mundo y ensombrecerlo. Así lo siento.

También recordé que una tarde mi mamá y yo visitamos a mi abuela y se escuchó un sonido horrible y el grito de la gente. Los terroristas habían puesto un coche bomba cerca a una torre de luz y los vidrios de las ventanas salieron volando. Después de eso la mamama puso cinta adhesiva en forma de cruces en todos los vidrios para tratar de evitar que se rompieran. Costumbre que había en muchas viviendas en Lima. Eran épocas realmente estremecedoras y a pesar de que era muy pequeño puedo sentir aún el temor de mis papás por el solo hecho de dejarme en el colegio sin sus ojos sobre mí.

Todo es muy triste cuando no hay luz. Sobre todo en este país. Tenemos muy malos recuerdos.

Así se cuenta la historia de mi tierra y, por lo tanto, también parte de la mía. Me puse a pensar en que solo fueron 120 horas y dentro de las comodidades que te da un techo seguro, comida, libros… no había amenaza contra mi vida. No temía por los míos e igual me sentía – a ratos – desesperanzado y solo faltaba luz. ¿Qué poder tiene la electricidad en nosotros?, ¿Qué mecanismos emocionales desencadena la oscuridad? Me di cuenta que, en mi caso, la energía eléctrica y sus beneficios me hacen escapar de la soledad y del silencio interminable. Siempre cuento en mis historias lo importante que es la quietud para mí cuando estoy en casa, pero cuando de pronto fueron tantas horas juntas sin poder conciliar el sueño y mirando el techo llegó un momento en que mis propios pensamientos se volvieron en mi contra y me atacaban. Nos pasa a todos. Por eso es que queremos una puerta de escape a la realidad que a veces puede ser muy dura.

Quisiera decirles algo súper positivo que me haya dejado ese silencio y esa oscuridad. Me gustaría encontrar algo chispeante que inyectar a este texto que pueda hacerlos reír, pero estaría trastocando el trasfondo de este relato. Fueron horas tristes. No solo por el hecho de no tener luz, sino que malas memorias llegaron a mi mente y además, me hizo ver que podemos dramatizar tremendamente nuestros instantes cuando en realidad no nos hace falta nada. Hay gente que vive con hambre, enfermedad y frío en nuestra misma ciudad, en nuestra cara pelada, y ahí están. Ahí los tienes. Quejándose menos que yo. Haciendo menos lío que nosotros.

No hay lección ni moraleja. No hay broma ni mensaje pretencioso. Este texto es un llamado a mí mismo a darme cuenta de lo mucho que tengo y de lo agradecido que debo vivir por eso. Esa es la meta. Necesito recordarme lo afortunado que soy al tener salud, mi casita, un café, mi madre, mis presencias, una cama en qué leer y dormir, un amigo leal al otro lado del mundo, un trabajo. No tengo derecho a quejarme. Ni siquiera a oscuras. Si puedo hacer que uno solo de ustedes también repare en eso hoy entonces esta catarsis no solo habrá valido la pena, sino habrá sumado. Habrán apagado cualquier soledad. Serán una velita entre cualquier penumbra.

Hoy busco reforzar en algo la luz interior para que la de fuera pierda algo de importancia.

Y eso es lo que sucede con el apagón. Eres grande, Yuri.

Una respuesta a “Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “¿Qué cosa sucede con el apagón?”

  1. Alto y claro, Ítalo. Poder sentirse privilegiado de alguna manera, en este mundo contradictorio que nos arropa, siempre debe darnos luz para el camino. Tal como dices, hay quien no tiene para comer, y no hace falta viajar para verlos. Están a la vuelta de la esquina. Sintámonos agradecidos por la vida y todo lo que la está acompañando cada uno de nuestros días. Un abrazo, chaval y feliz Navidad.

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