Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “La tecnología vs. Me”

Ítalo Costa Gómez

 

 

 

 

 

 

Casi todo lo que hago en la vida está ligado a la tecnología. Gran parte de mi trabajo se basa en asesorías con respecto al look de ciertas redes sociales de algunas figuras públicas – o eventos – y su manejo. También, por supuesto, mis relatos diarios y mis fotos. A eso súmale mis afectos y mis ganas de compartir. Como diría un gran amigo escritor: necesito manifestar mis urgencias.

🎼 Te di todo mi amor, a robado punto com y tú me a roba roba robado la razón. Mándame un email que te abriré mi buzón y te abro un rinconcito en el archivo de mi corazón. 🎼

Queda claro, entonces. Desde que me levanto debo estar pendiente de mis portales virtuales para poder subsistir. Por supuesto que esto tiene un límite. A partir de las cinco de la tarde apago los datos del celular, guardo la laptop y todo lo que tenga que ver con electricidad electrónica. Me hago un moño bien alto y me largo a la calle o me pongo a leer o a beber, o ambas cosas.

[Bye bye, Facebook. See ya, Twitter. Hasta mañana, Outlook. Olvídate de mí, Hi5, Cero tucutín. No me contraten, Linkedin. Nunca tendré un perfil en Instagram. Me fui]

Una buena semana todo salió mal y la tecnología se la agarró conmigo, me sacó cachita y me volví más loco que Morticia Addams.

Cuenta la historia que estaba por cerrar el año 2018 y dedicaba mi tiempo a escribir mis cartas electrónicas navideñas al “top ten” de mi corazón para desearles felices fiestas y a cada uno le había hecho un collage bien bonito. Al mismo tiempo preparaba mi regreso a estas historias diarias y escribía los textos que mi chamba requería. Todo al mismo tiempo, sin descuidar la crema humectante para cuidarnos en el verano ni dejar de limarme las uñas como el monito en el chiste del león. Querer es poder.

De pronto la laptop se loqueó. Entró en trompo y el mouse no se movía. Estaba inerte el bendito ratón. Dije, tranquilidad. Está un poco agotadita y solo necesita amor y una buena reiniciada (como yo). La apagué y la volví a prender.

La fatalidad. La pantalla no solo se quedó negra, además empezó a hacer un sonido de alarma de carro insoportablemente alto.

🚨TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI 🚨

Mierda, esta vaina se está autodestruyendo en mi puta cara. Empecé a pedir auxilio a mis amigos de forma desesperada.

[Javier, me quiere dar algo… ¡Esto va a estallar rait nau! – Raúl, haz algo… para esto una se casa, carajo… para que le den soporte técnico y emocional, pero yo no tengo perro que me ladre… ¡Ayúdame tú! – Anahi, te juro que me da algo. ¿Qué está pasando? Siento que me bajan coágulos. – Maritere, es el fin. – Ernesto, quiero llorar.]

El sonido no paraba. Ni siquiera se apagaba y cada vez lo sentía más fuerte. Los vecinos deben haberme odiado. Era realmente fastidioso y todo mientras pensaba en mis textos, las fotos, mi chamba.

[Mierda. Mierda. Mierda]

La apagué, tras un consejo de Carlitos: apreta el botón de apagar y quédate ahí un muy buen rato. Después de media hora – si no es que más – la porquería se silenció.

Empecé a buscar la Tablet para ver si, de casualidad, había guardado ahí algo de lo que había estado trabajando. No estaba el cargador y la huevada no prendía. Pantalla azul y moría.

[Mierda. Mierda. Mierda]

Me fui a dormir, angustiado y meditabundo. A la mañana siguiente me fui a llevar la laptop (cortesía de mi prima Verónica, I love you, chanchi) al técnico y en el camino decido entrar a Facebook, desde mi celular, para escribirles algo y me sale un mensaje.

– Te hemos bloqueado temporalmente por haber sido muy rápido. No debes infringir las normas de Facebook. Para más ayuda entrar a “Ayuda”. Gracias.

¿Aló? Si yo no he hecho nada.

[¡Mierda. Mierda. requete Mierda!]

Era una semana negra y sobreviví a ella sin poder interactuar con nadie y logrando, con maña, que no me despidan de mis chambas.

Al poco tiempo me regresaron la laptop arreglada, encontré el cargador de la Tablet y Facebook me levantó el injusto castigo.

Moraleja: Vive como un ermitaño en las montañas, respira paz, comunícate con tu yo interior, fuma pasto y aléjate de la puta tecnología si no quieres problemas en la vida.

Anoten, queridos irreverentes. Yo siempre sé lo que les digo.

🚨TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI TI 🚨

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