Sueños de niño

Miguel Rubio Artiaga

 

 

 

Daniel, abrió un ojo.
Luego el otro.
Después cerró los dos,
todo estaba en su sitio
así que se dio permiso
para dormir esperando
que comenzaran los sueños.
Tenía cuatro años,
sus sueños por lo poco vivido
eran todavía mágicos.
Su cerebro era una sonrisa
y era feliz soñando.

Primero fue un Jedi
empuñando su espada láser.
Tenía toda la fuerza de la Fuerza
y luchando contra el Lado Oscuro
salvó a la princesa Leia
los dos partieron en su nave
de la mano hacia el Espacio estrellado
dejando atrás los negros muros
y aterrizando en la seguridad del cuarto.
El sueño acababa, con los dos abrazados.

Luego, se hizo jugador de fútbol,
como Oliver y Benji, de blanco,
Tenía la cara de Messi
y el cuerpo de Cristiano Ronaldo.
Daniel era el capitán
y seguro ejercía el mando.
En cuanto sacaron de centro,
y tocó el balón salió corriendo
contra el viento y metió un gol por la escuadra
tras regatear a sesenta y cuatro contrarios.
El sueño acabó con el estadio en pie
aplaudiendo y él con los brazos levantados
y la encalada camiseta alzada
en mitad del iluminado campo.

 

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