Tus caderas

Miguel Rubio Artiaga

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Me meceré en tus caderas
una vez más
como se mece
cabalgando
en un caballito de madera.
Glorioso balanceo,
mientras beso tu espalda
apresando con firmeza
como si de amorosas riendas
se tratara
tu hermoso y largo pelo.

Unidos por un mismo sudor
tu aprietas fuerte,
yo aprieto,
me dices
con palabras ininteligibles
mas bien con gestos
que continue usando
al balancear
de amarra tu pelo.
Y sigo empujando tan fuerte
como si al penetrar en ti
nos pudiéramos convertir
en un solo cuerpo.

Dejas caer la cabeza
mordiendo enloquecida
un nudo hecho de sábanas
sobre el blanco lecho
entregada
cedes ante el ritmo
frenético de mi balanceo.
Arriba y abajo
bandoneón encelado
Tu jadeas y gimes
yo murmuro fiero y jadeo.

Tus caderas,
que hablan romaní
al moverse
haciendo que las aceras
deseen ser espejos.
Forman la cordillera
que contiene
volcanes incandescentes
las cavernas con sellos
y contraseñas secretas
los valles fértiles y húmedos.

Tus caderas que bailan
al ritmo de las pisadas
que marcan unas huellas
que huelen a mujer
sabedora que es
dueña de todo lo cierto.
Meseguera de miradas
que hace que la sigan
como un imán natural
chasqueando los sueños.

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