Cuando la tierra era pura

Francisco José Segovia Ramos

bisontes1

 

Hace tiempo, hermano, esta tierra era pura. El cielo brillaba limpio y azul, y las aguas de los ríos discurrían límpidas. Los bosques refulgían en miríadas de verdes, y las montañas se recortaban contra el cielo con sus moles grises. Las noches eran claras, y el viento, cuando soplaba, componía enigmáticas melodías que hacían suyas los habitantes de la oscuridad.

Los lobos aullaban a la luz de la luna, y el coyote recorría los páramos en busca de presas. El salmón ascendía por las frías aguas, y saltaba sobre las cascadas hasta llegar a su destino. Las llanuras, abiertas y cubiertas de hierba, eran atravesadas por inmensas manadas de bisontes.

Las águilas volaban majestuosas, y sus sombras cruzaban los valles y las cordilleras. Los alces rumiaban las verdes hojas y las raíces, y el puma bostezaba, ahíto de comida, en los roquedales. Cada muerte no era en vano, y una vida apagada era sustituida por otra que nacía.

Hace tiempo, todo era muy diferente a lo que queda ahora. Entonces, en estas tierras, habitaba el pueblo que se llamaba lakota, o sioux, que siempre fue uno con la naturaleza, y que se consideraba a sí mismo “los seres humanos”.

Eso ya pasó, querido hermano, y a hora la tierra está quemada, los bosques, esquilmados, las montañas, excavadas y derruidas, y los cielos, emponzoñados. De los animales apenas queda nada. Nosotros mismos, hermano, apenas somos dos pobres osos perdidos en la niebla del olvido, como los desaparecidos y añorados lakota…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s