Imagen

Leonardo Vinci

Mujer misteriosa

Tu imagen abraza el pensamiento. Ahí estás, extendida y confusa entre las rayas de los tigres de la noche, al otro lado de las torres interrumpidas del tiempo. Tu hombro gira helicoides y cuarzos, y prematuros pulimentos de senos en el vientre de un bloque de mármol virgen, todavía. Tu imagen, presumida e inasible, se vadea en risas astrales y en cientos de globos de aire caliente. Tierna es tu cadera, almohadón tibio del sueño. Será que entrás a la furia de mi silencio, a quebrar el hueso que lo sostiene. O que tu lengua, arrastrando estampillas hacia el recuerdo, rompe los cristales de la tardanza, e inventa en su nombre un reloj que estrecha las horas, al igual que un felino lo hace con su ojo. Será, que tu boca de deshielo tritura los témpanos con su protocolo de fuego, y baja por tu pecho el agua de mi sed. Y si de éter se trata, aún queda el rezo constante de tu inquieta mirada; pero es justamente de ella, de la que no puedo decir ni una loca palabra.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.