“EL ÚLTIMO GRANO EN EL RELOJ DE ARENA”, de Gema del Prado y Miguel Martín Cruz

Francisco José Segovia Ramos






Conocí a Solo y, por supuesto, a Gema y Miguel, sus creadores, en los números de la mítica colección Calabazas en el trastero, publicada por Saco de Huesos ediciones. Y a partir de ahí, de esas historias escritas a cuatro manos y repletas de fantasmas, demonios, maldiciones y engendros que hacían que el gato tatuado del detective Solo le hiciera la vida imposible, me enganché a él como a una maldita pero adorable droga literaria.

Tras aquellos relatos vino El espejo del alma, que demostró que tanto Gema como Miguel también saben moverse en el relato largo/novela corta, y que Solo es un detective de largo recorrido.

Y en esta última entrega, El último grano en el reloj de arena, nos lo volvemos a encontrar en una novela que contiene todos los elementos de las historias de Solo, incluido el comisario Beltrán, una suerte de contrapartida —más seria y disciplinada, aunque amigable— de nuestro protagonista.

La prosa es castiza y humorística, tan peculiar en esta pareja de escritores, capaces de enganchar al lector y hacerlo enamorarse de un personaje como Solo, cuyas virtudes más reconocibles pasan por un vaso de licor y un buen paquete de cigarrillos mientras investiga casos paranormales y trata de sobrevivir a duras penas en un Madrid siempre repleto de sorpresas extraordinarias.

El último grano en el reloj de arena nos trae un personaje mítico al que deberá enfrentarse Solo. Antagonista del que no desvelaremos su nombre, pero que es famoso en cierta capital de Centro Europa, y que Gema y Miguel transforman y adaptan a la contemporaneidad de una forma magistral.

Con ese estilo inconfundible que los caracteriza, y que hicieron que Solo se convirtiera para muchos —yo incluido— en un icono de la literatura moderna de terror en castellano, Gema y Miguel con El último grano en el reloj de arena, con su trama inquietante, sus protagonistas y antagonistas muy bien definidos, una historia extraña y sobrecogedora que se va intuyendo, y la forma de narrativa directa y cargada de guiños de ironía y buen humor, han logrado crear una obra para leer en la soledad de una habitación en penumbras y en silencio acogedor. Y si algún gato os araña el brazo mientras estéis acompañando a Solo por el Madrid más sobrecogedor, tened por seguro que algo anormal ocurre en vuestro entorno.

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EL ÚLTIMO GRANO EN EL RELOJ DE ARENA”, de Gema del Prado y Miguel Martín Cruz (Yeray Ediciones, 2025)

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