CUADERNO DE TIERRAS ALTAS (IV): «Castillejo de San Pedro»

José Pastor González






abandonados al azar y la intemperie

caídos sin remedio en el olvido

hemos aprendido a sobrevivir -sin esperar nada-


de la soledad y el vacío


Hubo un tiempo que Castillejo de San Pedro tuvo escuela, ayuntamiento, iglesia, fuentes, unas 40 casas habitadas y unos 300 habitantes. Hoy, en Castillejo de San Pedro, solo vive una persona durante todo el año. Y casi todo está en ruinas, caído, hundido, abandonado, casi olvidado. Y en sus calles empinadas crece la hierba, la ortiga, las zarzas y el olvido. Un olvido que llega a que para la administración, Castillejo de San Pedro ya no sea pueblo, y que afirmen que ahora es un barrio de Valdeprado. El viajero recorre las calles del pueblo, sube, baja, mira, hace fotografías, se hace preguntas a sí mismo que no tienen respuesta. El viajero se encuentra a una mujer pintando una puerta de una casa abandonada y se para a hablar con ella. Rocío, que así se llama la mujer, le dice al viajero, que pasa largas temporadas en Castillejo de San Pedro y que se entretiene y le gusta tener arreglado y bonito el pueblo. Que ha puesto losetas en la plaza de la escuela, que ha limpiado de malas hierbas calles y solares abandonados, que esas macetas -hechas con neumáticos- que ve el viajero las ha hecho ella y que ha plantado flores en ellas para que todo este más arreglado y más bonito. Que tiene un museo con cosas antiguas del pueblo. El viajero se queda sin palabras ante la determinación, la voluntad y la ilusión de Rocío, y se despide de ella casi sin palabras. El viajero se da otra vuelta por el pueblo y en un mirador que mira al valle se encuentra con un hombre y se sienta a hablar con él. El hombre le explica cómo era la vida en el pueblo hace unos años, de la gente que había y de que ahora está todo perdido. Y que todo viene de lejos, de cuando el antiguo Icona, engañó, robó y expropió por una miseria, las tierras de los pueblos y los lleno de pinos, y dejó a la gente sin su medio de vida. Y que arrasaron con todo: caminos, fuentes, robles, encinas, arces, sabinos… con todo. Y que siguen en ello, repoblando con pinos toda la Alcarama y la Serrezuela. Y vallando todo. También le explica al viajero lo que se ve desde el mirador; los restos de la iglesia de Las Fuesas, los caminos, la fuente escondida que hay entre unos árboles. Bienve, que así se llama este hombre, y que es el esposo de Rocío, acompaña al viajero por el pueblo y le lleva a ver la iglesia de la Natividad (que están restaurando poco a poco entre cuatro o cinco personas que pasan aquí alguna que otra temporada) y el rincón de meditar (que ha hecho Rocío, en un rincón del pueblo). en el rincón de meditar, el viajero se dice, que digan lo que digan los papeles y los voceras oficiales, Castillejo de San Pedro sigue siendo un pueblo y lo mantiene vivo gente que no se achanta y que con ilusión y esfuerzo, y con sus manos y sus ahorros, apretando los dientes, lo mantiene vivo y en pie. El viajero y Bienve, se dicen que si mañana se ven en San Pedro Manrique, se convidarán a un vino y un torrezno donde el Motores (que según Bienve son de los mejores de la zona). Y en eso quedan.

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