CUADERNO DE TIERRAS ALTAS (III): “Valdeprado”

José Pastor González




no tememos al invierno

ni a la muerte

ni al vacío

somos rescoldos


Tiene Valdeprado, ayuntamiento, iglesia,  y una placa en la plaza de la Iglesia que dice: “Plaza de la Iglesia que dedica Valdeprado a sus hijos en América en honor a su donativo para instalar la luz eléctrica. 14-IX-1952”. También tiene una plaza de la escuela pero no tiene escuela. Tiene Valdeprado una sierra que llaman de Cabezas y un río que llaman Valdeprado, que es tributario del Alhama.  Siguiendo un camino más o menos paralelo al río el viajero puede acercarse a Las Fuesas. Tiene Valdeprado un horno comunal y un museo etnológico del agricultor, que el viajero no llega a ver, porque se entretiene con un matrimonio a charlar. El matrimonio, residentes en Navarra, llevan viviendo en Valdeprado, desde que empezó esto del Covid. Al viajero le cuentan que en el pueblo se vive bien, que es tranquilo, demasiado tranquilo, que falta gente, que faltan niños, que faltan médicos, que faltan muchas cosas. Y que estos pueblos de la sierra se están quedando sin gente, vacíos, abandonados. Que es una pena y una vergüenza. El viajero que es curioso por necesidad y que quiere saber, saca un mapa y va preguntando. Castillejo de San Pedro: todo el año una persona. El Vallejo: deshabitado. Las Fuesas: tal vez un matrimonio, tal vez nadie. Valdenegrillos: una mujer, Ramona, de más de noventa años, sola, sin luz ni agua, y de la que hablan en los periódicos, pero que sigue viviendo sola, sin luz ni agua. Sarnago: nadie. Fuentebella: deshabitado. Acrijos: deshabitado… El matrimonio le aconseja al viajero que se acerque a Yanguas, que es un pueblo muy bonito y que hay gente y juventud y médico y farmacia y colegio. Al despedirse la mujer le da al viajero unas piedras de pirita, del yacimiento de Navajún, que está a menos de cinco kilómetros de Valdeprado. El viajero se echa las piedras de pirita al bolsillo del pantalón y sigue camino hacia Castillejo de San Pedro. Y espera que las piedras y el vacío y el abandono y la soledad y la tristeza no sean un impedimento para seguir caminando.

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