“MORIR EN EL INTENTO” Por Lee Child

Germán Cáceres






Nicolás Pichersky opina que Child escribe “hitchcockianamente: acción e imágenes, nada de explicaciones”. Además, afirma que es elogiado por Stephen King “como el mejor escritor de thrillers del momento”.

Su prosa utiliza párrafos cortísimos, inundados de monosílabos, ralentizando así la narración.

Child detalla los escenarios con precisión milimétrica, así como los movimientos de los personajes, sin dejar de lado ningún detalle: esta es una de las peculiaridades de su estilo. Además, Jack Reacher, protagonista de una saga exitosa el autor –que incluye a Morir en el intento–, razona a la manera de Sherlock Holmes, con observaciones sobre los personajes y escenarios. Pero mientras en Conan Doyle eran pistas que conducían a la resolución del caso, Jack Reacher lo hace analizando todos los elementos para arribar a una conclusión de lo ocurrido, como si fuera una intuición racional. Seguir estas reflexiones es uno de los tantos placeres que otorga la novela (“Sabía que las casualidades existen. De hecho, y por mucho que la gente pretendiese lo contrario, la vida era un cúmulo de casualidades. Y nunca perdía del tiempo suponiendo lo diferente que podría haber sido la situación; que si esto o que si aquello.”)

Todos los capítulos dejan ideas o acciones inconclusas, de manera que el suspenso es permanente. Además, este procedimiento lo complementa con giros en la acción.

Hay una magnífica y precisa descripción de una computadora que se especializa en ampliar fotografías para extraer los datos que no se observan a simple vista.

En un momento de la novela, Reacher (un ex policía militar) se topa en un bosque con milicianos de ultraderecha –y de ideas delirantes– que afirman que la ONU y Wall Street dominan el mundo, pero que ellos se han propuesto derrocarlos: “–Hicimos una encuesta (…) uno de cada cinco adultos estaría dispuesto a alzarse en armas contra el gobierno si fuera necesario”. A partir de aquí el comportamiento de Reacher es más propio de un James Bond que de un detective privado. Se luce describiendo armas y operaciones bélicas. Además, el encadenamiento de situaciones paralelas trae a la memoria el procedimiento de la serie televisiva The Walking Dead.

Pero el nudo central de Morir en el intento es el rescate de Holly Johnson, la hija de un importante general, que junto a Reacher viven situaciones de extremo peligro, aunque Child logra salvarlos, como si fuese un prestidigitar que sacara un naipe de la galera.

Nacido como Jim Grant (Coventry, Inglaterra, 1954) eligió Child como seudónimo porque pensó que así iba a estar en las estanterías de las librerías junto a las obras de Raymond Chandler y de Agatha Christie, hecho que favorecería su promoción. Por supuesto, que sus millones de ejemplares vendidos en el mundo son ajenos a esta circunstancia. Vive en Nueva York y se inició como guionista televisivo. Zona peligrosa (1997), su primera novela, obtuvo los premios Barry Award y Anthony Award. Jack Reacher interviene en más de veinte novelas, entre ellas Personal, que recibió el premio RBA de Novela Negra.

MORIR EN EL INTENTO” Por Lee Child. (RBA Ediciones Argentinas SRL, Buenos Aires, 2017, 528 páginas)

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