Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “Carta abierta a Papá Noel”

Ítalo Costa Gómez








Dear Santa :

Hello hellooooo, Sugar Christmas Daddy!!!

Han pasado décadas desde la última vez que coincidimos en el velatorio del perrito de La Máscara. Dios mío, uno se encuentra a los amigos en pura tragedia, oye. Te ví regio ah, tu esposa es un caramelo. No sé cómo hace para estar siempre como de base siete. Súper bueno su dermatólogo dile. La tienes contenta. Tú debes ser un león en la cama. Un reno descontrolado. Good for you!!

Bueno, he pensado en lo ajetreado que debes estar, my dear… encima con calor por la mascarilla en la barba. Me aloco. El estrés debe estar acabando contigo, seguro. Sobre todo, ahora que ya no hay necesidad de escribirte una carta a puño y letra para pedirte regalito. Todo mundo te escribe por Twitter o te manda sus pedidos al Inbox. Debe ser una locura loca anotar todooooooo. Además, soy un ingrato de lo peor, nunca te escribo ni nada, pero ando con los tiempos que te mueres madrugando como lechuza. Te voy a comprar un regalito, ¿ya? He visto unas velas aromáticas rojiverdes que te van a encantar.

Por cierto, yo no me quiero meter mucho en tus chongos legales, Claus querido, pero yo te alucino como el Robin Hood… robándole a los ricos para dejarles regalitos a los pobres. No soy quién para juzgar, pero desde ya te digo que este año que se va le han dado prisión preventiva hasta al Señor Barriga – tan fea la fama de los peruanos gorditos con plata y acá hijo todo es imagen, todo es “Instagram law”- y yo que tú no entregaría regalos directamente en el Perú porque hay unos fiscales, unos jueces, unos cocos locos que te mueres y te investigan hasta la procedencia del collar del reno. Te alocas! Be careful. Anda a repartir a Pamplinas, a Cancún, a las Islas esas de los lagartos. Yo sé lo que te digo. Un consejo hasta de un conejo.

Bueno, volvamos a mi regalo. Pensé en pedirte un marido bueno, zapatón, culto, guapísimo y adinerado – en ese orden de prioridades porque yo soy súper sensible, tú sabes, y valoro el corazón más que a los dineros – pero de ahí me puse a pensar en que todo eso llega tan falladito… y yo que además tengo una suerte fatídica para el jodido amor que mejor paso sin ver. Ya tengo bastante maltrecho el corazón como para andar entregándole el tesorito a alguien nuevo y después resultar más abandonado que la Patita Llosa. Ay no, ¡qué pereza! La lloradera, las canciones de la Pausini. La Rosa Salvaje. No, me muero.

Pensé en pedirte plata, pero con eso del lavado de activos que te cuento yo ando más nervioso que la puta madre. No le recibo pan al panadero si no hay documento bancarizado y tampoco te voy a venir con ese tipo de trámites. Menos en estas fechas que andas como la loca. Pucha, descarté el billete también.

Piense y piense estuve. No quiero exigir nada material, aunque tú sabes… I’m a material girl in a material world… pero ya mucho tengo y prefiero ser más espiritual estas Pascuas. Como para limpiar el alma y ser como tú: entregado, abierto. Qué rico. Me encanta.

Así que este año te pido por mis pobres hermosos. Ay, ellos sí que necesitan de tu ayuda. Pobres, en verdad. Qué pena me dan. Sí. Lo he decidido. En un acto de desprendimiento y de amor navideño te pido que a todos mis amigos les des mucha prosperidad en el 2020. Primero porque tú sabes que yo casi casi vivo de la gente. Si ellos no tienen y yo no tengo. ¡Nadie tiene! La precariedad, me aloco… En cambio, si ellos están bien, yo voy a estar bien. Si tienen qué beber, tendré qué beber como el villancico, tan ad hoc todo. Ojo que estoy pensando más en ellos que en mi ah. Que eso quede bien claro en esta cartita humanitaria. No sabes, ando recontra espiritual. Estoy en paz. Le he perdonado todo a todos, hasta al Mijael que ya no me da amor por estar postulando a no sé qué cojudez y militando de mentira. Me quiero suicidar.

Eso sí, gordis: No les vayas a dar mucho amor, más bien porque tú sabes que mi vida es un talk show. Me quedo sin panelistas y ¿qué hago?, ¿a quién mierda ayudo?, ¿a qué hombre herido le presto el hombro? No way, sunshine. Dales platita para que paguen la cuenta. De lo demás me ocupo yo. ¿Estamos claros?

Así quedamos. Te dejo porque hace un calor de mierda en Lima y estoy sancochándome fatídicamente. Te escribo haciendo tiempo a que la huevona de Nora termine de probarse la ropa que no se va a poner jamás porque está gorda que te mueres, pero yo soy un pan de Dios y me tiro de un puente antes que decirle que se parece a la saladita de la Lourdes Flores Nano con ese vestido crema. Es Navidad y la gente sigue siendo mala. Hay que detenerla.

Hablando de ropa ya me puedes ir botando ese mameluco rojo que no te quitas ni para tirar. Desde que estábamos en el colegio te veo con lo mismo. Debe apestar a camello. Regálate a ti mismo y cómprate algo en Jesús María aunque sea y una máquina de afeitar que esa barba ya roza tus bolas. Qué vergüenza. Te lo digo porque te quiero. Acuérdate cuando te aconsejé que no le creas a la Lorena Caravedo eso de que bajó de peso con Siluet 40. Te ahorré un huevo de plata ahí.

Love,
Italo. 

Una respuesta a “Y ASÍ SE CUENTA LA HISTORIA: “Carta abierta a Papá Noel”

  1. Qué bueno, Ítalo. Aunque poco pides si te quedas en 2020. Justo le faltan 16 días para terminar. Yo de ti pediría para el 2021, sino estamos fregados. Deja al pobre Klaus tranquilo con su indumentaria, que en Lima te sancochas, pero en Barcelona te quedas heladito como polo de limón. Abrazote, chaval.

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