La estrella de sangre

Miguel Rubio Artiaga

 

 

Un amigo, vino a nacer
cuando una estrella de sangre
eclipsaba la Luna.
Durante unos segundos
la luz pálida enrojeció
acompañando su primer llanto.
El estigma de la muerte
como una grieta de muro
señalado en cada mano.
Señalado el destino.
Una cruz de calendario
que no llegaba a primavera,
tan corto era su camino.

El estoque de una aguja
la daga hecha de polvo blanco
La triste campana
que nunca llegó a tañer
por su badajo drogado, enfermizo.
A mi amigo, se le clavó
una estrella del cielo
en plena sonrisa nueva
en mitad del pecho.
La estrella de sangre
con su punzón asesino,
aguijón al acecho
cruel, dominante.

 

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