“La misericordia del verdugo. Coburn 2” de Pablo García Naranjo

Alicia Arés

 

 

 

Después de que Coburn, su primera novela negra, se convirtiera en una de esas pequeñas joyas que saltaba de boca en boca entre los entendidos del género, Pablo García Naranjo vuelve con La misericordia del verdugo. Coburn 2 (editorial Cuadernos del Laberinto).

García Naranjo regresa al noir y nos deja con el corazón en un puño y ganas de más. Ritmo frenético, personajes malos y ansia de venganza en la frontera de Estados Unidos.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con el propio autor para sumergirnos en su creación.

 

1.—¿Qué se va a encontrar el lector en esta segunda entrega de Coburn?

Como las buenas segundas partes ofrezco más de lo que funcionó en la primera parte. La misericordia del verdugo es otro episodio en la biografía extrema e improbable de un individuo que vive al pie de su tumba constantemente. En esta nueva entrega, que se puede leer como una historia auto conclusiva, conoceremos a un antiguo amigo, más datos de su pasado, y una aventura que le enfrentará con enemigos aún más despiadados que los de la primera novela. Una novela más coral, más cuidada en todos los aspectos y con vocación de enganche.

 

2.—¿Sintió miedo de no cumplir con las expectativas creadas por su anterior novela?

Totalmente. Es mi primera secuela y Coburn supuso mi novela más conocida. Se puede decir que ya había cierto público pendiente de su publicación y supone una presión que no había vivido nunca. Nervios que se disiparon conforme iba escribiendo. Al final lo mejor es escribir por instinto y con ganas de divertir. Tiras de fórmula y terminas reencontrándote con el estilo y las formas que gustaron con la primera novela. Piensas, ¿qué le gustaría encontrar al lector? ¿qué me gustaría leer a mí? Y los miedos se pasan.

 

3.—Usted trabaja en obras de distintos géneros, no solo negras. Pero, ¿qué tiene el género noir que no tengan otros?

Tiene libertad. Tiene conflictos morales y una ambigüedad que no encuentras en otros géneros. Siempre puedes hibridar historias, mezclar conceptos… pero el noir, la acción criminal tiene un atractivo casi irresistible. Es visual, directo, casi visceral. Una imagen, por ejemplo, un hombre apoyado en una pared en plena noche, iluminado tan solo por la lumbre de un cigarro y con una mano en el bolsillo suscita interrogantes y promesas en el género negro. Sabes que algo puede pasar. Y ese algo no será agradable pero sí emocionante. Cada página tiene contenido y evasión. Es un mundo en el que merece la pena vivir en las páginas pero no en la amarga realidad. Tal vez ese sea el secreto de su popularidad. Otro aspecto que me gustaría destacar es que el lector y el mundo editorial que rodea al noir es diferente al de otros géneros. Mi percepción es que hay menos competencia, más camaradería entre autores y más seriedad que en otros mercados. Obviamente es una apreciación personal, claro, pero encuentro el ambiente más despejado y más proclive al trabajo que a guerras y cotilleos.

 

4.—¿Cómo se planteó el regreso de Coburn? ¿Cómo nació?

El regreso de Coburn se planteó justo después de ver que la novela funcionaba. La editorial Tyrannosaurus Books cerró y me vi con el personaje en mi poder y una idea en la cabeza que se transformó en un cómic y posteriormente en La misericordia del verdugo. Coburn se me quedó pequeña y quise contar algo más sobre el personaje. Un asesino a sueldo cincuentón y ácido se merece un final. Incluso él. Y para llegar a ese final había que pasar por alguna novela más. Y llegó Carlos Augusto Casas y me abrió las puertas de Cuadernos del Laberinto para que Coburn siguiera con sus aventuras. Le conté de qué iba a ir La misericordia del verdugo y me dio luz verde con total libertad. Fue un lujo que pocos escritores tienen hoy día. “Haz lo que quieras con tu personaje, pero dame más.” Es un regalo para cualquier autor.

 

5.—Sus obras están muy influenciadas por el cine norteamericano, de hecho, sitúa sus novelas en este país. ¿Se ha planteado escribir alguna novela ambientada en España?

Mi primer conato de novela antes de que se cruzara la historia de Laguna Negra, mi primera publicación, era una historia negra ambientada en Sevilla. Una historia coral protagonizada por perdedores, policías corruptos, una inspectora apodada Steffi Graff y la mafia china. Está a medio terminar y me llama de vez en cuando. Estoy seguro que la acabaré y terminará por ver la luz porque me siento en deuda con esa novela a medio gestar. Luego se cruzó la vida editorial y me vi envuelto en proyectos que nada tenían que ver con el género negro pero me estimularon en su momento. Ambientar mis novelas de Coburn en los Estados Unidos es más fabular que otra cosa. La documentación es la reconocible por el espectador de cualquier serie o película. Si describo un motel de carretera lo hago con la intención de que la fantasía del lector vaya a esos fotogramas mil veces vistos. Yo sólo procuro darle mi visión a ese mundo reconocible. Es la idealización de un tipo español que no ha pisado Norteamérica en su vida.

 

6.—Siguiendo sus publicaciones en la web y en diferentes entrevistas he notado que maneja un término, el de la molonidad que me gustaría que explicase.

Me hace mucha gracia esta pregunta y me alegra que el concepto molonidad llame la atención. Es una expresión sencilla para describir mi manera de ver la Literatura. Valoro mucho el esfuerzo que se hace en todos los ámbitos para crear productos de evasión. La cultura pop está sujeta a muchos prejuicios, muchas veces infundados. Pobreza, resultados acomodaticios, banalidad… Mi literatura pretender entretenimiento digno, evasión y, como diría un amigo, emociones baratas. El cheap thrill, que dicen los americanos. Un rato de intensidad al final de un día largo. La molonidad es leer Coburn con la sensación de que en la vida real estos personajes morirían de un ataque al corazón en cualquier momento. Situaciones límite, espectaculares y diálogos punzantes en todo momento. Es un juego con el lector que entra en el juego. Jose María Carrasco, mi corrector y principal juez literario, y yo hemos creado el Colectivo Molonidad. Una forma amena de hacer literatura que, posiblemente, no pasará a la historia, pero que nos divierte enormemente.

 

7.—Su protagonista es un asesino a sueldo. Y los personajes que le acompañan también son seres amorales y crueles. Explota ese lado oscuro del ser humano.

Es la explotación de los límites. Coburn es un ser que arrebata vidas por dinero. No hay nada más amoral que eso. A partir de ahí trabajo. ¿Qué mueve a un hombre así? ¿Qué hace que se despierte cada mañana? ¿Cómo llegó a eso? Y sobre todo, qué puedo hacer para que el lector siga viéndole como una persona. Para mí es muy interesante apuntalar una historia en base a la amoralidad de su protagonista. Me resulta curioso, no lo llamo empatía, sino la simpatía que genera Coburn en el lector. Es un malnacido pero suele caer bien. Y si el protagonista es alguien así, sus contrapartidas tienen que ser iguales o peores sin caer en la caricatura barata. Incluso el más cruel tiene una motivación. Y eso es lo que me gusta explotar.

 

8.—¿Cómo ve el panorama del género negro en España?

Soy un recién llegado. Un pececillo que ha caído en un estanque lleno de peces más grandes y más viejos, que nada según su propia ruta sin levantar espuma, con el rumbo fijo. Admiro el panorama con optimismo y contento de ver tantos libros de calidad y con tan buena respuesta por parte de los lectores. Soy lector por encima de todo y es un gustazo ahondar en un género negro que tiene exponentes tan potentes. Exponente que me provocan esa envidia de la buena, de la que te espolea, de la que te hace mejor escritor.

 

9.—Cuénteme una manía de escritor inconfesable.

Que me lean por encima del hombro mientras escribo. Me pone malísimo. También me gusta escribir con música y con el tiempo contado. A cuanto más tiempo libre más posibilidades que me toque las narices. Una horita al día es más que suficiente para mí y la empleo mejor que un fin de semana en soledad.

 

10.—¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos del personaje de Coburn?

Lo mejor es que me ha puesto en el objetivo de los lectores. Es un personaje cómodo y que se presta a muchas situaciones que me motivan. Ahora mismo es mi juguete favorito. De él sólo salvaría su agilidad mental y su lengua afilada. El resto es despreciable.

 

11.—¿Habrá más novelas del personaje?

Depende de la marcha de La misericordia del verdugo. Tengo la sensación, que no la certeza, de que está funcionando bien. Si la respuesta del estimado público es positiva habrá más novelas con Coburn como protagonista. Tengo planeadas dos entregas más que quiero escribir en cuanto termine el compromiso editorial que tengo para este dos mil dieciocho. Si todo va bien habrá más Coburn. ¡Hay que darle un final a ese maldito pistolero a sueldo!

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