No nació el hombre

Miguel Rubio Artiaga

 

 

No nació el Hombre
para ser veleta
y cambiar de piel como una sierpe
empujado por el destino.
Nació para ser viento
brisa o huracán
ya hálito o torbellino.
No nació para ser camino
ni senda pintada de pisadas
El debe esbozar las sendas
al ir abriendo los caminos.
No somos roca anclada
o montaña atada a su cima
como troncos y ramas a las raíces
ni somos ruinas de siglos
llevamos la primavera encima
con su colección de seguidos estíos
el frío invernal con su capa encalada
y los otoños de nidos dormidos.

No nació el Hombre
para forjar cadenas
sino para romperlas
con mirada de cizalla
y manos como martillos.
Nació para seguir horizontes
y perderse en las dunas
buscando atajos
para salir de laberintos.
Nuestro corazón
es piedra arenisca
mezclada con agua de mar
y polvo de caracola
no es de duro granito.
Nació para parir sueños
y con la magia que portan ellos
mover el Eje del Mundo.
Mientras hay sueños, hay Infinito.
No lo hizo para inventar leyendas
sino siguiendo su instinto
olvidar los miedos y hacerlas.

No nació el Hombre
para ser vapor de niebla
ni lluvia domesticada
lo hizo para hacer bailar la tierra
como lo hace el granizo.

 

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