Hit Parade: ¨Siete sonetos medicinales¨ de Almafuerte

Fernando Veglia

 

Debo confiarles que soy incapaz de recordar un poema o una frase célebre. Envidio a los que pueden hacerlo y citarlas en su beneficio. Ante un estimulo determinado, mi obsesiva mente reproduce, reiteradas e intolerables veces, dos o más palabras de un poema o texto que no recuerdo, ni identifico. Resulta torturante no saber de dónde provienen; sólo descubriendo el origen desaparece la agobiante repetición.

Este proceso me ocurría frente a la adversidad. Mis pensamientos repetían: “Clavo enmohecido, clavo enmohecido, clavo enmohecido” Increíblemente, esas palabras surtían efecto. Me sentía mejor, me fortalecían. A pesar de que era evidente que las había leído, no sabía a qué obra pertenecían.

Aliviado el pesar, necesitaba desembarazarme de la insoportable repetición. Inspeccioné los libros de poesía. Observé las frases subrayadas y los señaladores de novelas y cuentos. No había caso, no estaban en la biblioteca. En el ordenador, pensé. La búsqueda parecía interminable. Estaba por renunciar, diciéndome que “Clavo enmohecido”, asaltando mis pensamientos a cada instante, no era tan desagradable; después de todo, le debía gratitud. Una frase me detuvo entonces:  “Si te postran te levantas”. Lo tenía. Siete sonetos medicinales de Almafuerte.

Estaban en un documento de Word. Enérgicos, indomables, dirigidos a los oprimidos, instando a reaccionar contra la injusticia, a reflexionar, a fortalecer el espíritu, resistir y  avanzar. La lectura fue rápida, directa. Imaginé a un orador gritando los sonetos a voz en cuello, apasionándose. Imaginé coraje y un día decisivo.

Las palabras que mi mente evocaba torpemente eran piezas de “¡Avanti!” y “¡Piú avanti!”

¡Avanti!
Si te postran diez veces te levantas
Otras diez, otras cien, otras quinientas…
No han de ser tus caídas tan violentas
Ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas

Asimilan el humus avarientas,
Deglutiendo el rencor de las afrentas
Se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,

Nada más necesita la criatura,
Y en cualquier infeliz se me figura
Que se rompen las garras de la suerte…

¡Todos los incurables tienen cura
Cinco segundos antes de la muerte!

··········

¡Piú avanti!
No te des por vencido, ni aun vencido,
No te sientas esclavo, ni aun esclavo;
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
Y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora,
O como Lucifer, que nunca reza,
O como el robledal, cuya grandeza
Necesita del agua y no la implora…

¡Que muerda y vocifere vengadora,
Ya rodando en el polvo tu cabeza!

Descubierto el origen, nunca más volví a recordar aquellas alentadoras y borrosas frases. Resulta extraño. Ahora, concluida esta reseña, vienen a mi mente “Camino al andar, camino al andar, camino al andar”. Será cuestión de seguir buscando.

Siete sonetos medicinales (1907) Almafuerte (1854-1917), seudónimo del poeta argentino Pedro Bonifacio Palacios

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