Sobre la tierra del vértigo

Miguel Rubio Artiaga

 

 

Sobre la tierra del vértigo
bailó entre amigos muertos
al compás de la locura
de venenos empolvados
absentas varias y daturas.
Iluminado de negros lotos
se creyó los colores muertos
de la falsa mandrágora
y el traidor estramonio,
matarife de cerebros.
Tenía los sueños rotos,
intentó pegarlos con alcohol
y versos de cementerio,
la tristeza se amigó con la Luna
y las dos a empujones recios
lo sacaban de los bares
y lo llevaban a casa
hasta dejarlo dormido en el lecho.
¡Cuanta rabia!
¡Cuánto odio!
¡Cuánto querer morir
en un mundo extraño
traicionero, enfermo!

Payaso de sonrisa triste
y penar arrinconado
mal escondido
por dentro.
¡Infeliz! ¡Ingenuo!
Al dolor no se le engaña
siempre espera paciente
un momento de lucidez
como un felino vengativo
hambriento al acecho.
Volver a escapar.
Difuminarte en un vaso
y volver a escapar.
Hacerse invisible.
No mas llanto callado.
Dejar de sentir.
Reventar en el espacio
hasta que no quede rastro
del veneno de un recuerdo.

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