El Doctor y Witchy Woman

Eligen el banco al azar. Él: alto, serio y guapo; ella: pequeña, brillante y traviesa. Dos serpientes de cascabel hipnotizando a sus presas. El atraco es un desafío excitante: improvisación pura, premeditación a velocidad de vértigo. No fue necesario usar un arma, torcer algún cuello o deslizar una nota sobre la ventanilla. Encanto, se llama el juego. La fuga estaba planeada con antelación. No eran las vías de escape: era el paraíso.
