Lecturas eróticas para un verano caliente

Vera Kukharava

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Sombras de Grey, tanto la saga de libros como la película, han venido a revitalizar el interés del público por un género literario que en España había decaído tras el abandono de la colección más famosa de novela erótica, La sonrisa vertical. Luis García Berlanga fue el responsable de una colección que revitalizó el género erótico en España, muchas veces oculto en novelas llamadas románticas. Pero la nueva novela de E. L. James, Grey, publicada por Penguin Random House, ha sido vapuleada por la crítica, que la considera profundamente machista. En The Guardian se afirma que “es casi imposible leer Grey y no pensar que el narrador debería acabar en la cárcel”, y el The Telegraph no ha sido más suave: “Grey, el cuarto libro de E.L. James es tan sensual como las memorias de una miseria y tan excitante como el diario de un delincuente sexual”.

Erotismo en España

Pero hay erotismo más allá de E. L. James. En España, la colección Incontinentes de Ediciones Irreverentes ha tomado con éxito el relevo de La Sonrisa vertical, de Luis García Berlanga. Esta colección une a la perfección la recuperación de clásicos de la novela erótica, como Las hazañas de un joven don Juan, de Apollinaire, o Gamiani, dos noches de pasión, de Alfred de Musset, con lo mejor de la narrativa actual. El escritor y editor de Ediciones Irreverentes Miguel Angel de Rus destaca algunos títulos actuales como “Memoria sexual de una estudiante norteamericana, en la que compartimos las vivencias de una estudiante de Boston que viene a España para hacer su tesis doctoral sobre el Teatro del Siglo de Oro, pero que acaba teniendo relaciones sexuales del modo más liberal posible con quien le apetece, incluido Joaquín Sabina o un Premio Nobel de Literatura; o AbeXedario, de una actriz y escritora española que vive en París, Pilar Mata Solano, que relata las aventuras amorosas de veintisiete mujeres, desde una sensualidad femenina, algo que falta en la literatura erótica en España”.

El escritor Antonio Gómez Rufo apadrinó la novela Decir deseo, del asturiano Pedro Antonio Curto, la historia de un minero en sus últimos días de vida que mantiene una relación sexual con una prostituta extranjera: “Pedro Antonio Curto ha intentado escribir una novela erótica y le ha salido un tratado sobre la mirada. Recuerdo sensaciones parejas en relatos de Junichiro Tanizaki, con más agresividad, y de George Bataille, con una poética mayor. Entre ellos, Pedro Antonio Curto ha sabido lograr una narración contenida pero siempre eficaz”.

Una antología interesante es Voyeur, de Ediciones Irreverentes, dedicada al exhibicionismo, el voyeurismo y el candaulismo, con autores clásicos como Pierre de Bourdielle, Charles Derennes, Henri Barbusse, Felipe Trigo o Pierre Louÿs y autores actuales de primera línea como Miguel Angel de Rus o el propio Antonio Gómez Rufo. Y no menos apasionante es Relatos fotoeróticos, que describe así su editor, Miguel Angel de Rus, “propusimos a diversos escritores que escribieran relatos eróticos sobre diversas fotos. En el libro cada foto encabezaría un relato, y el resultado ha sido fantástico, porque han participado autoras de gran nivel, como Irene Comendador o Paloma Hidalgo, la brasileña Karol Scandiu, el colombiano Nelson Verastegui o el hondureño Kalton Harold Bruhl, junto a fotógrafos de España, Rusia, Ucrania, Polonia, Kazajstán, Inglaterra, Bulgaria y Serbia. Ha resultado ser un tratado del erotismo internacional. Mi relato favorito de este libro es el de Irene Comendador, en el que asistimos al rodaje de una película pornográfica en el que el director y la actriz están casados, y vamos conociendo el pensamiento de ambos y del actor. Es muy erótico y muy divertido”.

Clásicos eróticos

El escritor Pedro Pujante, a la hora de recomendar un autor clásico, apuesta por Sade, “Cuando etiquetamos las obras literarias corremos el riesgo de perder todos sus matices y riqueza. En obras tan complejas como Justine o los infortunios de la virtud, del ínclito Marqués de Sade, no solo asistimos a una dura pieza de explicitud sexual; también a una novela de aprendizaje y un tratado de filosofía y moral, que trasciende su época y sirve como radiografía del alma (y del cuerpo) humano”.

Pedro Antonio Curto propone la lectura de dos textos de Marguerite Duras, El mal de la muerte y El Hombre sentado en el pasillo, reunidos en un único volumen por Tusquets.

Algunos Incontinentes:

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