Yo, dios de mí mismo

Miguel Rubio Artiaga

Yo, dios de mí mismo
os advierto
pastores iluminados
que temaís la furia
del manso,
porque su rabia
viene arrastrando
la inquina del hambre.
Con cayados de patera
y las carnes rotas
con heridas de alambrada
seguirán caminando,
soterrando fronteras
andando, llorando, soñando,
vista al frente, adelante.

Os digo, que un viento
nacido de la indignidad
barrerá la mentira impuesta
y cambiará la Historia
firmada con el sable.
Unas sencillas letras
escritas en la tela blanca
de una humilde pancarta.
“Aquí comemos todos
o no come nadie”
Cuando no quede mejilla
para ser abofeteada.
Cuando los latigazos
ya no quiten el miedo al asalto
no habrá muro que los pare.

Yo, dios de mí mismo
que no represento a nadie
os digo que se erró el camino
al pintar de avaricia ciega
todos los paisajes.
Y juro por mí,
que todavía hay esclavos
que pintan de colores
el fondo naufragado
de todos los mares.
Digo que son tantos
los montones de esqueletos
buscando la libertad,
que formarán un puente
de arrecifes de corales.

Yo, digo que los edificios
temblarán al retumbar
de tantos pies descalzos
y serán tantos los hombres libres
que inundarán las calles.
Sus pancartas
escritas en tela blanca
.
“Aquí comemos todos
o no come nadie”

Poema de «Jaulas para tiranos. Versos liberados», de Miguel Rubio Artiaga

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