¿Por qué llora Kim Philby?

Juan Alberto Campoy

¿Por qué llora Kim Philby? ¿Por qué llora este auténtico gentleman inglés nada dado a perder la compostura? ¿Por qué llora este afamado espía británico de nervios de acero, este espía que en realidad es un contraespía al servicio de Moscú? ¿Por qué se le parte el alma al mayor traidor, o al menos uno de los mayores traidores, del siglo XX? ¿Acaso ha cobrado plena consciencia de la falsedad de su vida? ¿Acaso le abruma el radical vacío de una vida sacrificada en el altar de una causa tan abstracta como el comunismo, tan abstracta como son todas las ideologías? ¿Acaso le remuerde la conciencia la inmoralidad que supone haber engañado durante años y años a todos sus supuestos amigos, amigos que no eran sino simples fuentes de información, que él se encargaba de suministrar a sus jefes del NKVD? ¿Acaso siente lastima, de repente, por aquellos resistentes católicos antinazis, cuyos nombres no dudó en filtrar y que nada más acabar la guerra aparecieron misteriosamente asesinados o desaparecieron sin dejar rastro? ¿O quizá ha sido el recuerdo de los cientos de rebeldes nacionalistas que él mismo envió a las costas de Albania, teóricamente con la misión de derribar el régimen estalinista de Hoxha, pero en realidad llevadas al matadero? No, nada de eso le aflige, nada de esto le quita el sueño a Kim Philby. La causa de su enorme desazón es mucho más grave: su querido Jackie ha muerto. No quiere ni pensar en conspiraciones, pero le extraña la forma en que se produjo el óbito: aplastado al caer desde un quinto piso. Qué raro… con lo despierto y ágil que era… pobre zorrito… pobre Jackie… tan alegre y tan juguetón siempre… descanse en paz.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.