Loretta

Hierro.
El rojo tiempo
carcomió su estampa.
Juró jamás quebrarse,
mas la herrumbre
devoró su alma.
Desertó de sí
entregándose al estío,
a las lluvias,
al rocío,
al granizo;
al olvido…
Hierro.
El rojo tiempo
opacó impiadoso
su efigie hechicera
(no, ya no es lo que era).
Arrancó de sí
toda la primavera
y decidió partir,
quién sabe hacia dónde…
Hierro.
