Adelaida García Morales: “La escritura femenina del misterio”

Pedro A. Curto

Autora II

En la película El Sur, dirigida por Víctor Erice, hay una escena que dibuja, como pocas, la complejidad de la comunicación humana, cuando la niña protagonista se mete debajo de una cama y la voz en off de la narradora nos cuenta: “A veces deseé escapar lejos de vosotros. Ensoñaba diferentes estilos de fugas siempre imposibles. Un día decidí escapar a tus ojos, aunque me quedara en casa. Quizás con mi fingida desaparición deseara descubrir en ti una necesidad desesperada de encontrarme.” Es una niña fascinada por su padre, personaje enigmático, en torno al cual le irá rodeando ese clima de penumbra necesario para indagar en lo que está más allá de la simple mirada. La película está basada en la novela corta del mismo título, y que como pocas veces muestran, en cine y literatura, dos auténticas obras de arte. En el libro se encuentra esa parte ausente de la película que no pudo hacerse por problemas de producción: el viaje de la protagonista a ese Sur mítico, donde busca respuestas a la misteriosa figura del padre suicidado. La autora de la novela (y también coautora del guión junto al director) es la escritora Adelaida García Morales, que acaba de fallecer el pasado 22 de septiembre.

En la novela El Sur, están presentes algunas de las temáticas que forjan el conjunto de su obra. La soledad como una forma de realización, de vida, que construye y destruye a la vez, que necesita de la comunicación con el otro al mismo que la rehuye, como una forma para defender la propia soberanía personal. El amor pasional alterador de la cotidianedad, como una necesidad, se ama el amor, desarrollado magistralmente en El silencio de las sirenas. La muerte como una presencia, en muchos casos auto-destructiva. El silencio se establece como una forma de relación y es una de las características de su narración: importa tanto lo que se dice, como lo que no está escrito, lo cual da a sus historias la posibilidad de múltiples interpretaciones. Asi el lector de su escritura se convierte en alguien activo, que ha de indagar en las tramas y los personajes. Unos personajes que suelen ser marginales y poco explícitos, la información que nos da sobre ellos y su comportamiento son a menudos ambivalentes  y extravagantes. Están apartados voluntariamente en los márgenes, la mayoría viven en zonas rurales, casi mágicas, como Las Alpujarras granadinas, donde dibuja paisajes góticos que ayudan a su introversión. Porque el mundo literario de Adelaida García Morales es una geografía interior y femenina, son ellas las que tienen voz, las que desde monólogos en primera persona, construyen, a través de la memoria y de las sensaciones, ese mundo exterior donde se encuentra lo masculino, el orden social. Porque la mirada de esta escritora es ante todo femenina, uterina, parte desde lo más intimo, para hacernos observar a través de sus ojos, ese mundo misterioso, desde el cual se plantea, el ser-mujer. La mujer es lo íntimo, el hombre, lo masculino, la composición externa. En esa mirada se acerca a escritoras como Virgina Wollf  y a la brasileña Clarice Lispector, en particular a ésta última cuando recurre a lo sobrenatural, a una realidad atípica, para desentrañar conflictos narrativos profundos. Así, sus paisajes suelen acercarse a lo gótico y algún crítico la ha situado en la neo-gótica femenina. En esa preferencia por la mujer, la autora declaró en una entrevista: “El hombre ha jugado su partida con la existencia y la ha perdido, nos ha llevado a la catástrofe. La mujer es la reserva que le queda a la vida, por sus valores, por ser más altruista.”

Escribió más de una docena de novelas, aparte de El Sur y El silencio de las sirenas (premio Herralde de novela), están Bene, Las mujeres de Héctor, Una historia perversa, La lógica del vampiro, El secreto de Elisa, La tía Águeda, o el libro de relatos  Mujeres solas. Unas obras que la sitúan como una de las más importantes escritoras de las últimas épocas, que por su singularidad, quizás no ha sido lo suficientemente apreciada en España, a pesar de que sus libros, fueron traducidos a varios idiomas. Además de ser alguien más interesada en la literatura, que en el llamado mundo literario, así decía: “Escribo desde la memoria y nunca para publicar. El éxito y la publicación de mis novelas me deja fría, no siento nada. Escribo desde el interior, lo que hago depende de mis estados internos, de lo que vivo y casi de lo que como.” Desde hace diez años Adelaida García Morales no publicaba y parece que voluntariamente, quería estar apartada de los focos, al margen, como sus personajes. Ahora nos queda su obra, de la que quiero recordar uno de los finales más desoladores y estremecedores, el de El Sur: “Toda la casa aparece envuelta en el mismo aliento de muerte que tú dejaste. Y en ese escenario fantasmal de nuestra vida en común, ha sobrevivido tu silencio y también, para mi desgracia, aquella separación última entre tú y yo que, con tu muerte, se ha hecho insalvable y eterna.”

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