Francisco José Segovia Ramos

Javier Martos volvió, si es que nunca se fue del mundo literario. Y vuelve con fuerza, con una novela, Deja morir las promesas, que es la continuación y el magnífico culmen de su anterior obra, Promesas de que algún día, publicada allá por el año 2014. ¡Cómo pasa el maldito tiempo!
Pero no hay nada de maldito, todo lo contrario, en esta obra apocalíptica de Javier Martos, que indaga de nuevo en las relaciones humanas en un mundo plagado de muertos vivientes, o rabiosos, como se les denomina por parte de quienes tienen que sufrirlos y combatirlos.
El estilo de Javier Martos va acorde con la historia que nos narra: no deja lugar a paréntesis innecesarios ni rellenos que no aportan nada. Como diría aquel, Javier no hace prisioneros en esta novela plagada de buenas intenciones y malas compañías. Porque, al final de todo, es el hombre, no el rabioso, el que provoca los peores males, y el autor de Deja morir las promesas, no los hace ver con total claridad.
Quien disfrutara con Promesas de que algún día, o su libro de relatos Hamburguesas para cenar (2014), lo va a gozar con Deja morir las promesas que, en algunos momentos, puede llevarle a recordar sagas famosas de zombis por todos conocidas pero con un sello muy hispano (a pesar de que la trama se desarrolla en los EE.UU.). Mucha ironía, mucho dolor y también mucho sentimiento el que desprenden sus protagonistas. No, no nos equivoquemos, no es una novela de zombis o rabiosos al uso sino una obra de costumbrismo social en una era apocalíptica porque, al fin y al cabo, da igual como llegue el final del mundo: siempre nos pillará con ganas de hacer el bien o joder al prójimo, tal y como haríamos, y lo hacemos, en el día a día.
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«Deja morir las promesas«, de Javier Martos. (Editorial Dolmen, 2023)
