Tal vez si

Miguel Rubio Artiaga

Arzobispo perdido en el bosque (1970)-Fernando Botero

 

 

 

 

Si la música se pudiera pintar
y la pintura cifrarla en versos
o esculpir la poesía
a ritmo de Mozart
mientras sueñas Boteros.
Entonces seríamos dioses.

Si Don Quijote y Hamlet
se hubieran conocido,
si en la Finca del Sordo
hubiese estado Beethoven
silbando a Goya al oído.
Quizá fuera verdad lo divino.

Si Gandhi y Stalin hubieran jugado a la peonza,
Pancho Villa y Espartaco a las canicas,
Messalina y Catalina la Grande al ajedrez
mientras Rasputín y Moctezuma
escucharan a Charlot entre risas,
tal vez la Historia no fuera tan asesina.

Quizá si la mentira oliese
a pachuli de cizaña
y la maldad llevara una luz de alarma
como un redoble de campana
hecha de arena de nieve,
la pobreza no existiese.

Si los humanos comprendiesen
que dioses que crean sangre,
seguro son dioses falsos,
comprenderían
la estupidez de tener un dios
u otro según donde naces.
Quizá y solo quizá entendiesen,
se dieran de una vez cuenta
que lo que nos une a todos
es nacer con la misma conciencia.


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