Hit Parade: ¨Las ruinas circulares¨ de Jorge Luis Borges

Fernando Veglia

 

Durante mi infancia, la obra de Jorge Luis Borges fue un misterio; mis familiares juzgaban al hombre y a sus dichos, unos lo denigraban y otros lo defendían. Mis padres no habían leído ninguno de sus libros; era una enorme ausencia en la biblioteca. Cuando pregunté por qué, recibí una rara respuesta: “Borges es difícil, es para los entendidos”.

La situación continuó igual hasta que, en la escuela secundaria, me encontré con el autor y sus letras. Jorge Luis Borges (1899-1986), merecedor de importantes premios y reconocimientos, es considerado uno de las escritores más importantes del siglo XX; su obra fue traducida a diversos idiomas y mereció varias películas.

El primer cuento que leí, recuerdo que temía no comprenderlo, fue “Las ruinas circulares”. Roto el prejuicio, asalté sus libros, por lo que agradezco las oportunas colecciones de grandes autores que se vendían junto a los periódicos que los pusieron a mi alcance.

“Las ruinas circulares” es un cuento fantástico y pertenece al libro Ficciones (1944), aunque anteriormente fue publicado en la revista “Sur”. El lenguaje es claro, preciso. El narrador, en estilo indirecto, hace referencia a Las mil y una noches, a Adán y a un antiguo idioma, dando muestras de sapiencia y relacionando su narración con otras. El tiempo y el lugar son indefinidos, legendarios.

Un mago llega a un antiguo templo abandonado y destrozado, situado en medio de la selva y cerca de un río. Su propósito es soñar un hombre e imponerlo a la realidad. Decidido, penetra en el mundo onírico hasta conseguir modelar, parte por parte, a su hijo. A pesar de ello, no puede despertarlo y decide pedir ayuda al dios del fuego; el pedido es atendido satisfactoriamente. Después de un largo tiempo, quizás años o lustros, unos remeros informan al mago que, en un templo similar, vive un hombre mágico; el fuego no lo quema. Él sabe que es su hijo y teme que descubra su origen y su realidad; ser soñado por otro. Diversas manifestaciones revelan que el fin está acercándose; las llamas acechan al templo. El mago acepta su final, decide enfrentar la muerte. Sin embargo, el fuego no lo quema y descubre que, al igual que su hijo, está siendo soñado.

Los temas dominantes son el infinito, la sucesión interminable, la relación entre creador y creación, la realidad como pensamiento y la conciencia de ello. Se trata de un buen cuento para ingresar al universo de Jorge Luis Borges, para reflexionar y suponer que nuestros personajes nos están escribiendo, cantando, pintando e, incluso, soñando.

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