Recordando una película de 1949 ¨La ventana¨

Alberto Ernesto Feldman

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A una de las mejores películas de suspenso, “La  ventana”, la recuerdo como si la estuviera viendo ahora mismo, más que nada, por la tensión que me generó, quizás porque el personaje tenía diez u once años, aproximadamente la misma edad que tenía yo cuando la vi.

the-windowTrataba de un niño muy fantasioso, siempre inventando cosas truculentas que hacían sonreír y fastidiar a sus padres, pero que también le quitaron credibilidad cuando les contó lo que había visto una agobiante noche del verano neoyorquino, cuando fue a dormir a la escalera de incendio de su casa y desde allí arriba contempló horrorizado a través de una ventana cercana, como un hombre clavaba en la espalda de otro una tijera, mientras una mujer inmovilizaba a la víctima con un fingido abrazo amoroso.

Luego de varios días, el chico consigue con su desesperada insistencia que sus padres le crean y denuncien el caso a la policía, window1949_1741_678x381_09262013103755que allana la casa pero no encuentra ninguna prueba del crimen, lo que sumado a la fama de fabulador de nuestro pequeño personaje en el vecindario, hace que lo único que consigue es ponerse en la mira del asesino, que planea eliminarlo lo antes posible. Allí comienza la peor parte, la persecución por un asesino decidido a todo, a un chico al que nadie le cree nada.

Ahora es el criminal quien lo observa a él y averigua las horas en que los padres están en su trabajo y el  pequeño queda sólo en casa.

Olvidé todo lo que sucede después menos la escena final, donde nuestro pequeño héroe es perseguido dentro de un edificio cercano en demolición.

Escapando por una estrecha cornisa, con el vértigo de la altura, y el terror ante la proximidad del asesino, que está a punto de empujarlo, el miedo lo paraliza, pero el criminal creyendo tener segura a su presa se confía y cae al vacío.

Recuerdo que salí del cine con el corazón en la boca, jurando que por un tiempo no diría más mentiras; juramento que rompí cuando me hice aprendiz de escritor.

Esta mañana al pasar en limpio este trabajo, quise saber más de ese niño que actuaba tan bien y había recordado tantos años. Supe por Wikipedia que Bobby Driscoll, ese era su nombre, había sido un prodigio mimado de la compañía Disney, filmado varias películas entre ellas “La isla del Tesoro”, también se usó su voz para películas animadas y actuó en radio y televisión, pero no pudo, al crecer, ni siquiera cambiándose el nombre, revalidar los títulos  que tenía como actor infantil; fue despedido de Disney, tuvo problemas con la policía, pasó por la cárcel y murió a los treinta y un años, víctima de la droga y la soledad, siendo encontrado su cuerpo abandonado en un edificio en demolición, edificio semejante a aquel en que se había salvado de la muerte en la película “La ventana”.

La película en que brilló era de suspenso y terror; su realidad fue de terror y abandono.

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