Sueños perdidos (V): ¨Prisión de cañas¨

Francisco José Segovia Ramos

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Óleo de Juan Antonio Galindo

 

En el campo la vida es dura. Las cañas se vuelven lanzas que se clavan en el espíritu, o se transforman en una prisión de la que no se puede salir. El niño, esclavo del maíz y el arroz, del trigo o la patata, carga su condena como un Sísifo infantil y diminuto.

¡Hay que alimentar al otro mundo! ¡Al de la carne ahíta de soja o de latas de conservas! Hay que seguir trabajando, pequeña criatura, aunque tu sudor no sea recompensado y tu fatiga sea tu condena hasta la extenuación o la muerte.

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