No será

Miguel Rubio Artiaga

Paisaje

A José Luis Sampedro

No será cuando la cobra baile
siguiendo los gestos de una flauta,
ni cuando el escorpión se suicide
en mitad de un cerco de fuego.
Será, cuando la madrugada nazca
con amaneceres arlequines
pregonando con acrobacias
el resurgir de tiempos nuevos.

Cuando los puñales sean pájaros
que curen las soledades enfermas
y los amores desahuciados.
Vendrá, con una luna nueva,
enamorada del poeta viejo,
que siempre le cantaba al oído,
subido a una vaporosa escalera,
sus sonrisas y sus llantos.
El que desde joven, le decía: “Te quiero”

No será, mientras la sangre, sangre,
ni será, cuando la flor envenenada
por él curare del miedo.
Convertirá el veneno en retama
que invada los terrenos yermos
con sus copos de nieve amarilla.
Fundirá el metal de matar
con el aliento de fuego
de la amapola parlanchina.

Vendrá con su disfraz de oasis,
tejido por una araña, a medida,
con el color por inventar
de una locura en éxtasis.
Con un escobón hecho de brisas
y quimeras de baobab,
soñados por una estrella fugaz,
en su capa de novia exorcista.

Será ariete y será manantial,
primera caricia y fuente.
Torrente y océano
levante y poniente.
La lluvia aprenderá a llorar,
alimentando las raíces hurañas,
con una caricia tenue.

Traerá el cristal embrujado
por todas las hadas del bosque
y, saliendo de sus setas adosadas,
todos los milagreros duendes
le recibirán como una amiga
de tantos siglos y veces.
No es mala compañera,
cuando entiendes que es liberadora,
de una vida carcelera y triste,
la noble y sufridora muerte.

—–

Poema de “La Rosa de Siria”, de Miguel Rubio Artiaga

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