Sal y arena

Lala González

Retrato de una mujer apasionada (1945)-Salvador Dalí

 

se enraíza el tedio a mi cuerpo
abrojos agrietan mi boca por falta de un beso
mi carne se sabe desperdicio y quimera
desecho de ganas que fueron ahorcadas en la plaza
junto a las cortesanas

las golondrinas han huido de mi pecho
el vacío hace nido en mi embrión izquierdo
agazapada yace la nostalgia en la sonrisa olvidada
de nada valieron los repiques de la basílica
enmudecieron cuando murió el deseo

no queda éter en mi ombligo
se diluyó con las últimas lágrimas del viento
ahí, en la espalda adolorida por el peso de la otredad
ahí, pereció
se le escuchó gemir de quebranto
atragantado por mis versos sin querencia
haciendo de este ocaso sin voces
el bagazo de un poema

me he vuelto
sal
y arena

 

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