“El fabricante de fantasmas”, por Roberto Arlt

José Manuel Ramallo

Arlt

“Cuanto más fielmente trate el autor independiente de  expresar la realidad teatral, más lejos se sitúa del teatro comercial” Roberto Arlt.

El fabricante de fantasmas es una obra teatral escrita por Roberto Arlt en 1932, y representada en el Teatro Argentino el 8 de septiembre de1936. El drama fue puesto en escena por una de las llamadas compañías comerciales, integrada por Milagros de la Vega, Juan José Perelli y María Esther Podestá.
Lamentablemente, la obra resultó un completo fracaso.
A criterio de quien escribe, la obra puede haber obtenido una mala representación, pero el texto es sensacional.
“El fabricante de fantasmas” leí y pensé inmediatamente en la teoría del autor que juega a ser Dios dándole vida y mundos propios a sujetos que sólo viven en su mente. No estuve muy errado. Eso es básicamente lo que propone Arlt, con este título. Personajes que viven en su mente, pero que con el pasar del tiempo irán escapándose del dominio del autor y se convertirán en sujetos autónomos, libres de toda directiva de su propio creador.
Pero no deseo hablar del argumento de la obra. No por ahora, al menos. Me interesa marcar otra cuestión. ¿Qué es lo maravilloso de este texto? ¡Las ideas que aullan por ser marcadas al margen de la hoja! Roberto Arlt propone un juego: el relato enmarcado. Ya lo hace en “300 millones” es verdad, pero aquí lo hace de manera más enfática y menos burlona. Un escritor (Roberto Arlt) escribe la historia de un dramaturgo – llamado Pedro – que a su vez escribe la historia de otros personajes – La coja, la prostituta, el verdugo, etc.
“He matado, sí, pero daré vida a innumerables fantasmas” manifiesta Pedro. Y allí se da lugar a la propuesta Arltiliana de crear una doble ficción, a través del escritor que crea a un personaje que manifiesta que él es un Dios que juega a quitar y dar vida a su antojo. Él creará fantasmas, sí, pero esos fantasmas luego tomarán vida. Y los postreros serán los primeros. porque a esta altura de la lectura Arlt ya ha desaparecido de la mente del lector, así como también Pedro. Son los fantasmas creados los que ahora se apoderan de la situación, y ya no se sabe quién escribe la historia de quién.
Allí es donde radica la creatividad del escritor, que ha sido graficado envuelto en un chaleco de fuerzas. La genialidad de comparar el mundo real, con el mundo ficticio y demostrar que no existe diferencia alguna entre aquellos dos.
roberto arlt
¡Hablemos de amor! Pero sólo en dos líneas. El amor es sufrimiento, es desdicha y finitud. No existe lo eterno como materia tangible, sino como algo espiritual. El amor vive florecido y perfumado como las rosas, sólo en la mente del enamorado. No puede ser presente, ni futuro. Tiene que pertenecer al pasado, para que sea bello. Tópicos en las obras de Arlt.. “El odio era más potente que nuestra misma necesidad de amor”, ha declarado Pedro. Y ese es el concepto básico que el escritor del grupo de Florida manifiesta en todas sus obras, cuando habla de amor. El amor pertenece al pasado. Y esa es la única manera de ser desdichadamente felices. Amando lo añorado: el pasado que ya no volverá.
Podría quitarse más jugo al juego del relato enmarcado, porque el autor así se ha esforzado en señalarlo. Pero sería muy abrumador.
El drama tiene un discreto y humilde tizne de novela policial. La situación se va desarrollando de tal manera que el lector arrancará los ojos de la lectura y reflexionará: “Esto es Dostoyevsky, esto es Crimen y Castigo”. Y así se meterá en otro contexto. Allí podríamos enmarcar otra historia más, dentro de las que ya tenemos asumidas. Pero no será necesario. Porque el escritor termina por confesar la obviedad observada por el lector, al expresar que lo que allí sucedía era una plagio a “Crimen y Castigo”.
Pero las interacciones no terminarán allí. Alguien más ha leído esta novela, y la llevado al cine.
match point
“Match Point” (2005) es una película dirigida por Woody Allen, cuyas bases se afianzan en la teoría de que la culpa termina llevándote a la confesión, o al borde la locura. Las alucinaciones que sufre Chris Wilton, al encontrarse con los fantasmas de las personas asesinadas por él mismo, son similares a las propuestas que realiza Arlt cuando Pedro visualiza a  su esposa – asesinada por él, al principio de la obra – en el rostro de otra mujer. O bien en los mismos fantasmas que él creo, cuando escribía sus obras teatrales, y que ahora tienen vida propia y le remuerden la conciencia acusándolo del asesinato de su esposa e induciéndolo a la confesión. Tópico en Dostoyevsky: la confesión y el arrepentimiento que te redime ante el Cristo. Aquí mismo podríamos detenernos y hacer un rejunte de situaciones idénticas, para terminar de explicar la teoría de la recepción y la contextualización. Tenemos por un lado a Pedro conversando con el juez de la causa. El mismo lo ha indultado de cargo y culpa. Pero ahora le realiza una visita “amistosa” y comienza a interrogarlo, sospechando que él ha mentido en su declaración, y que en realidad ha matado a su esposa. Pedro reacciona al grito de “Usted – al juez – viene a mi casa plagiando el procedimiento del juez de Crimen y Castigo”. La frase nos transporta. Ahora tenemos por otro lado a Rodión Raskólnikov frente a un juez, negando haber asesinado a la prestamista y a su hermana. Sonia, amiga de Rodión, en cambio sí ha escuchado la confesión y lo induce a que vuelva a declarar delante del juez y diga el la verdad. Automáticamente saltamos a Chris Wilton, que a lo largo de la película apareció varias veces leyendo a Dostoyevsky. Ya ha asesinado a Nola Rice, y a una vecina que poco tenía que ver con el drama de estos dos jóvenes amantes. Los fantasmas se suceden unos tras otros, los interrogatorios ponen incómodo al asesino. Pero la confesión nunca llega.
crimen-y-castigo-by-dostoievski
Vayamos cerrando el libro. La obra teatral está llegando a su fin. He dado demasiados indicios de lo que sucederá con Pedro y sus fantasmas. El lector jugará a ser detective privado y descubrirá el final de “El fabricante de fantasmas” mucho antes de llegar a la escena final.
Quiero manifestar tan sólo una observación más. Roberto Arlt utiliza en este texto personajes de otras obras suyas. Quizás lo disimula, quizás fue casualidad, pero quien haya leído “Los siete locos” “El jorobadito” o “El amor brujo” entre otros observará que esos personajes grotescos, reaparecerán en “El fabricante de fantasmas”. Es decir “La coja”, “La ciega”, “El jorobado” “La prostituta” son nombres (seudónimos) que hacen ruido en la mente del lector memorioso.
Quizás sea una casualidad. Quizás sea una causalidad. O quizás sea que, realmente, Roberto Arlt no puede escapar de los fantasmas fabricados por él mismo y se ve obligado a llevarlos adonde él va.
——–
Artículo gentileza de:
Blog
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