Julio Fernández Peláez
Aún hay que hacer más. Premiar a unos y castigar a otros.
Esas fueron las últimas palabras de Shakespeare para dar fin a la comedia.
¿Acaso cumplisteis las promesas que el dramaturgo os encomendó?
Y ahora cuatro siglos más tarde ¿dónde está la justicia? La ampulosa justicia la jodida justicia la justicia corrompida por los gusanos de los jueces ilustrísimos que ganan en un mes lo que un obrero de la construcción en diez años y eso que sin ladrillos no hay justicia y eso que sin ladrillos no hay ciudades que den sentido a la justicia y eso que sin ladrillos los jueces vivirían en chozas de barro y tejados de paja como cuando yo era lo que era como en los tiempos de la peste como en los tiempos que reinaba la persecución a las brujas por jugar con muñecos de cera y hacer maleficios y esta era la única justicia.
Y ahora cuatro siglos más tarde ¿dónde está el amor? el ampuloso amor el jodido amor el amor corrompido por las lombrices de los amantes amantísimos que se quieren en un mes lo que un desgraciado misógino logra desear en diez años y eso que sin mentiras no hay amor y eso que sin mentiras no hay pueblos que den sentido al amor y eso que sin mentiras los amantes morirían de vergüenza al verse como cuando yo vivía como en tiempos de los matrimonios concertados como en los tiempos que una dote era lo único de valor que una mujer podía tener antes de que sus dientes se cayeran con el primer parto antes de que el brillo de sus labios quedara apagado por el polvo de la tierra que levanta el arado o los muñecos de cera ardieran en la hoguera junto a las niñas de miradas firmes.
Está escrito.
Yo fui víctima de mi propia juventud.
Víctima de la belleza propia de una adolescente de catorce años.
Víctima de la exaltación del amor en un baile de disfraces.
Víctima del deseo de un príncipe idiota.
Víctima de la estupidez generalizada.
Víctima de una repentina y pasajera inflamación eyaculatoria causada por un descontrolado fluir de feromonas.
Víctima del odio entre familias.
Víctima del crimen cometido por mi propio amante.
Víctima de su destierro y de la insensatez de un fraile.
El amor es ciego y ama la noche y a su luz misteriosa cumplen su cita los amantes.
Víctima de una cita con lo prohibido.
Hubiera preferido que me enterraran viva a vivir para siempre en las páginas de los libros carcomidos y oxidados por las lecturas tendenciosas de los directores de escena contemporáneos.
Porque mi estatus ni siquiera llegó a ser el de Tisbe que murió al ver a Píramo suicidado porque simplemente no la encontró donde habían quedado.
Me gustaría que la Historia se olvide
que se olvide de mí y de Verona
asediada por los turistas que buscan mi fantasma en los balcones
para permanecer muerta como Julieta sin historia
sólo Julieta.
Y sin embargo
y a vuestro pesar
sin yo desearlo
he resucitado.
Resucitado para vengarme de Shakespeare y de todos sus incontables seguidores.
Resucitado para burlarme de todos esos films infames que utilizan mi nombre para hablar de lo estúpido que fue enamorarse.
¿Qué haréis ahora conmigo?
¿Me representaréis blanca pura inocente parva ingenua en un teatro?
¿Me representaréis como siempre me habéis representado?
Os recuerdo que desde que probara el gusto luctuoso del sepulcral silencio
mi inteligencia se ha afinado.
Ya no son tan tonta como la Julieta de Shakesperare.
Ya no son tan ñoña como la Julieta de Shakesperare.
Ya no son tan sosa como la Julieta de Shakesperare.
Ya no son tan mona como la Julieta de Shakesperare.
Ya no son tan fácil como la Julieta de Shakesperare.
Ligera
y tenaz
aquí me encuentro
para eliminar los rastros de pureza entre tanto estiércol.
El mundo por lo que veo
ha cambiado.
El mundo por lo que huelo
ha cambiado.
Su olor a residuos monetarios es peor que el olor de los ajusticiados por la Santa Inquisición en las fiestas de los autos de fe.
¿Fue inevitable que la avaricia siguiera ganando terreno entre los mortales?
Mirad esas jóvenes prostitutas de la informática fabricando componentes día y noche para que Appel y empresas como Appel sigan lucrándose a costa de sus miserables vidas.
Hay algo que Shakespeare nunca dijo
la cantidad de sirvientes esclavizados que Capuletos y Montescos mantenían dominados.
Después de cuatro siglos
en los huertos de los Capuletos se siguen sacando
valiosos minerales para las grandes empresas de telecomunicaciones.
En los huertos de los Montescos se siguen extrayendo materias primas para llenar los silos de las reservas de los países civilizados.
Ya no hace falta que Capuletos y Montescos sigan enfrentados para conseguir más poder.
No es necesario fingir odios entre multinacionales de compinches.
Todo está repartido arbitrariamente:
El petróleo los alimentos la basura radioactiva los peces envenenados las armas y los preservativos con sabor a amianto.
Ya no hace falta que los parlamentarios discutan en el parlamento.
¡Que discutan en los mercados de abastos!
Es más efectivo
más elocuente
menos arbitrario.
Que discutan delante de las vendedoras de fruta y las chicas que trabajan de cajeras dejándose los riñones para que los fabricantes de las grandes marcas alimentarias ganen y ganen.
¡Que discutan abiertamente y en plena calle!
Que discutan todo lo que los gobiernos ofrecen a los bancos
que discutan lo que le quitan a las chicas que limpian los retretes de los parlamento
a cambio de mantener intactos los patrimonios más afortunados.
Que hablen claro de una puta vez de toda la pasta que le dan a las fábricas de automóviles para que no se vayan a tomar por culo y sigan explotando a las chicas que aprietan los tornillos hasta que las echen a la puta calle.
Que hablen claro de las ayudas que niegan a las mujeres que denuncian a sus maltratadores y de lo que gana un juez que juzga a los asesinos de mujeres.
Que digan qué pasó para que mujeres ilegales a punto de parir fueran atadas en sus asientos de Iberia para tirarlas más tarde al vacío del desierto.
Que digan cómo es que permiten que siga existiendo un trono para un rey
un trono para una reina
y tantos tronos hereditarios
con tantos millones de parados que no saben dónde sentarse.
Que digan por qué quieren gobernar tras ganar las elecciones si el objetivo era sólo ganar las elecciones.
Qué expliquen con qué papel redactaron esa maravillosa reforma laboral para moribundos exprés y que permitirá que el mercado se folle a todas las chicas que trabajan en telecomunicaciones desde países latinoamericanos pobres
antes de que se queden preñadas de sus capuletos violadores.
Que muestren las subvenciones a fondo perdido que los fabricantes de energía
tragan y tragan
para que nos riamos todos juntos y con energía de cómo el capital se ríe de los gobiernos cuando le sale del nabo.
Que hablen claro y digan lo que tienen que decir y se dejen de ser romeos de la política o frailes de los elixires
y dejen de mandar de paso patéticos mensajes presidenciales por Navidad.
Que no son necesarios.
No
no son necesarios.
Y que nos muestren la escritura de la realidad si es que son conscientes de dónde la han guardado.
Aquella que dice que ahora sólo hay esclavitud para la pobre gente que quiere entrar en la cadena de montaje.
Y que no den más esperanzas cuando no hay esperanza
eso
eso
que ya no hay esperanza
en el Sistema
dentro del Sistema
y esperar además
sale demasiado caro.
Y que digan que no van a hacer nada
y que no hay nada que hacer
que ellos sólo son unos gobernantes que tienen lo que les ha tocado y
que lo único que piden es que no se difunda la noticia del naufragio.
Señores quien quiera salir a flote que robe un flotador en el mercado de las oportunidades.
Señores
no crean que por bajarnos los pantalones y hacerles un calvo estamos hablando de programas para limpiarse.
De hecho
no es necesario que nadie diga
ni escriba nada
mejor que todo el mundo
calle
sí
que callen los presidentes y los banqueros y los ciudadanos y que dejen hablar sólo a las mujeres esclavas que fabrican los componentes de la ipad en Indochina
para que ellas den a gritos las nuevas consignas
de la nueva conciencia.
Porque falta conciencia
y alguien tiene que poner sangre en el tintero para que la conciencia regrese al universo de la palabra.
Porque falta conciencia
y sobra hipocresía
multicultural
y primermundista.
Ya soy Julieta
mañana atacaré sin piedad los bancos de semillas transgénicas
los bancos de grano
los silos de materias primas
y las reservas de oro federales.
Y daré muerte a los nuevos Capuletos y Montescos que le niegan el pan a los desgraciados africanos para que suba el precio del pan en los mercados.
Capuletos y Montescos la izquierda y derecha del pueblo soberano
vosotros representáis la aristocracia moderna
el miedo que dais os hace fuertes
el miedo que dais y
el miedo
que tienen los ciudadanos a quedarse sin miedo.
¡Eso es lo que os hace adorables!
Afortunados aristócratas
las creencias irracionales son vuestras aliadas
y así gobernáis el mundo
y así creéis gobernar el mundo.
Todo sigue igual que hace cuatro siglos.
Los locos y los juglares dando consejos a los estúpidos reyes sordos.
Capuletos y Montescos
más allá de vuestros jardines
no hay nada que os inquiete.
Otros matan y mueren por vosotros
Otros derraman su sudor para que Julieta y Romeo puedan enamorarse.
Julieta seré.
