DIÁLOGOS EN LA TAZA: “La chola de acero”
Fernando Morote Micaela Bastidas(1744-1781) No pueden hablar de mí sin mencionarlo a él. Cuando nos casamos yo era todavía una niña, antes de cumplir los 16, y José Gabriel, un […]
Fernando Morote Micaela Bastidas(1744-1781) No pueden hablar de mí sin mencionarlo a él. Cuando nos casamos yo era todavía una niña, antes de cumplir los 16, y José Gabriel, un […]
Fernando Morote Abraham Valdelomar(1888-1919) Me pregunto si la Dietrich habrá robado mi pose de diva, en la que salgo con las manos cruzadas sobre el pecho, mirando de soslayo a […]
Fernando Morote Augusto Ferrando(1919-1999) ¿Por qué tendría que sentarme en el banquillo de los acusados? ¿Fui acaso un desalmado? ¿Cometí algún crimen? ¿Crucé los límites razonables? No, primo. Burlarme de […]
Fernando Morote Sérvulo Gutiérrez(1914-1961) Los huachafos afirman que soy un dandy o un gentleman sólo porque visto chalina de seda y saco sport. No advierten que carezco de domicilio tradicional, […]
Fernando Morote . . Santa Rosa de Lima(1586-1617) Mi padre quería que me casara y tuviera hijos. Yo, en cambio, me afeaba la cara con pimienta y otras especias, aparte […]
Fernando Morote . . Víctor Raúl Haya de la Torre(1895-1979) Dicen que me gustan los jovencitos. Nada más falso. Burda mentira. Me gustan los hombres. ¿No tengo acaso mirada matadora? […]
Fernando Morote Clorinda Matto de Turner(1852-1909) No hicieron ninguna referencia a mi anatomía rolliza, ni a mis mofletes inflados, ni a mis gafas de institutriz villana. Se fueron directo a […]
Fernando Morote César Vallejo(1892-1938) No soy raro porque soy feo, soy raro porque soy vanguardista. No soy inquietante porque soy anarquista, soy inquietante porque soy brillante. Todos me alaban y […]
Estefanía Farias Martínez En el pleno del ayuntamiento se dio a conocer la funesta noticia: la Junta les había negado la concesión del hospital. De […]
Fernando Morote Juan Velasco Alvarado(1910-1977) Mi modelo fue Fidel. Lo admiraba porque era grandote, barbudo y fumaba un puro inmenso. Todo lo contrario a mí, que era enano y enclenque. […]