Reseña: ¨En los trenes también viaja la melancolía¨, de Ricardo Vacca-Rodríguez

Fernando Morote

El poeta o Las tres y media (1912)-Marc Chagall

 

 

 

La literatura es un territorio que siempre ofrece nuevas posibilidades cuando un autor aguza sus sentidos y decide desafiarse a sí mismo en la búsqueda de una voz que le permita expresar sus sentimientos, pensamientos, sensaciones e ideas de un modo único.

Pese a la referencia melancólica en el título, el primer libro de anti-poemas de Ricardo Vacca-Rodríguez es un motivo para celebrar. Formado profesionalmente en el campo de las humanidades, su estilo va mostrando el aprendizaje y la aplicación de otras disciplinas en favor de su trabajo como poeta y narrador.

Innovador, audaz e iconoclasta irrumpe en el panorama literario sin pedir permiso, alterando el orden establecido, cuestionando lo comúnmente aceptado en los discursos académicos. No se resigna ni se conforma, no se limita sino que busca ángulos nuevos a palabras, frases y expresiones ampliamente manidas. Se atreve a ensayar, experimentar y probar, combatiendo lo tradicional, soltando desaforada la imaginación, combinando vocablos poco frecuentados en el ámbito poético.

Desde el inicio deja muy claramente definida su actitud hacia la literatura. Viaja en sentido contrario a lo que habitualmente se espera de un escritor que explora el mundo de la poesía. Descarta cualquier posibilidad de sumisión a los formatos convencionales.

Sus imágenes destrozan los eufemismos y sus metáforas, alejadas completamente de la idiotez lírica que abunda en el universo de los textos románticos, brillan con sabor a calle. La sensualidad de su vena transgresora, que abre la puerta de los dormitorios y devela los secretos de los amantes, tiene reservado un espacio preponderante.

A lo largo de las 97 páginas del libro el lector puede viajar por parajes tan disímiles como el desierto de Sullana en el norte peruano y pasear por las bulliciosas calles de Manhattan en Nueva York; tras descender de las mágicas y majestuosas entrañas de Machu Picchu es invitado a recorrer una variedad de estaciones surrealistas, armadas con un juego de palabras que lo toma por sorpresa.

Vacca-Rodríguez no desperdicia la oportunidad de rendir homenaje a quienes luchan por eliminar, o al menos acortar, las desigualdades sociales y de exaltar el poder curador de la música así como el valor de los cálidos recuerdos familiares. Con su prosa poética, influenciada por algunos de los grandes revolucionarios de la literatura hispanoamericana, confirma que para lograr efectos contundentes no es necesario adornarse ni forzarse; más bien es imprescindible saltar, trepar los muros y volar.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.