Entrevista a Ricardo Vacca-Rodríguez por ¨En los trenes también viaja la melancolía¨

Miguel Rubio Artiaga

 

 

 

 

 

1) Ricardo, con referencia a tu libro “En los trenes también viaja la melancolía”, ya en tu primer antipoema “Yo declaro” hablas de un “anclaje” de la poesía y su repetición en formato, temas, palabras e imágenes, generalmente románticas, por favor explícanos al respecto.

En verdad, la palabra que usas en tu pregunta: “anclaje” es un término acertado para nominar una gran cantidad de escritos poéticos donde intentan describir o escribir sentimientos y/o vivencias en especial ese tan sublime que los humanos llamamos amor. En este mismo momento existirán en el mundo cerca de 50, 100 o hasta 200 mil personas o más escribiendo tal vez poemas acerca del amor. La pregunta seria: ¿Alguno de ellos dirán algo nuevo acerca del amor?, es decir ¿Un nuevo enfoque, aspecto, forma de expresarlo, utilizarán nuevas palabras, construirán novedosas imágenes? Tal vez sí, pero serían los menos.

Después de haber invertido cierta cantidad de tiempo aprendiendo a escribir poesía, leyendo y analizándola y sobre todo en lo que concierne a la temática del amor, pude deducir que existía por lo general una “repetición” en forma, imágenes, palabras, aspectos, formatos, etc. con el que trataban el tema del amor. Y, lo que, es más, cuando aparecían escritores que rompían estos esquemas y usaban palabras nada poéticas o sónicas o en su defecto que trataban aspectos nada comunes con referencia del amor, sus escritos, eran soslayados y/o postergados. Sus obras no eran consideradas como “bonitas”. Interpreto esta reacción porque el común de la gente lee poco o lo que lee proviene de las canteras tradicionales y/o clásicas de la poética. No evoluciona en sus lecturas ni en los autores que lee. Es decir, que ciertos escritores repiten palabras, formas, estilo e imágenes que se vienen perpetuando (reiterando) a través del tiempo, y desde luego sus lectores se habitúan a dicha reiteración. Tanto el lector como el escritor establecen una suerte de simbiosis en sus escritos. Ciertos editores también contribuyen a ello.  A eso me refiero.

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2) Existe la corriente poética encuadrada en la “Antipoesia”, donde uno de los líderes en Sud América fue el poeta chileno Nicanor Parra, ¿Te consideras completamente aparte y sigues tu propio camino?

Considero que no hay nada nuevo bajo el sol. El que yo use esa nominación o hasta que me aproxime a esa corriente, estilo, enfoque o generación, creo que no significa que estoy incluido, pero tampoco excluido. Pero si incorporo de ellos, aspectos y formas de la “Poesía de Ruptura”, de la cual se alimenta también la Antipoesía, incluyendo además dentro de mi poética aspectos de la corriente “Nihilista”. Una de las características de mis escritos es el uso de palabras de las cuales tal vez no existe historia de haber sido unidas dentro de la poesía, lo cual me da la libertad de construir imágenes abstractas uniéndolas a aspectos o elementos de la cotidianeidad, pero a la vez con ritmo y armonía dentro de lo que concierne a su significante en el contexto de su significado.

El escritor, profesor e investigador venezolano Yorman Mejias al formular una crítica a mi libro manifiesta que: “Sus versos distendidos dan la impresión de que Ricardo Vacca-Rodriguez mantiene un debate con su alter ego acerca de temas filosóficos y triviales sin menospreciar cualquier oportunidad para hacer critica sociales y literarias. A lo largo de su obra encontramos la contraposición de ideas como medio de transporte para sus argumentos. Ricardo, tiene la habilidad de construir imágenes al fusionar conceptos abstractos con situaciones cotidianas”

En mi libro intento quebrar la manera rutinaria que hallo múltiples veces en otros autores en la expresión de las vivencias o sentimientos (sobre todo aquel tan sublime que los mortales llamamos amor). Para intentarlo no sigo una descripción lineal de los sentimientos o pensamientos, sino que los fragmento e incluyo para ello imágenes o cogniciones desde diversos ángulos de la estructura temática de mi discurso.  Mis escritos se tornan por momentos un collage de imágenes de todo tipo dentro del mismo contexto manejando el significante que se orienta a un significado diferente, es decir a un nuevo concepto mental, a una redefinición de este.

Las pinceladas de una influencia surrealista, o hasta neorrealista, (sobre todo en los dos últimos escritos: “Sandalias de azufre” y “Perfume de cangreja”) tampoco están ausentes, apareciendo también giros y aproximaciones provenientes de la corriente nihilista y hasta dadaísta aparecida por la década del 20 en Suiza.

Es una constante los intentos, muchas veces logrados de quebrar con el lirismo dentro de mi poética alineándome en el enfoque que propone el investigador Niall Binns, al considerar que “…la “Poesía de Ruptura, es el romper con el gusto canónico en su forma y en su fondo”. En mi escrito titulado: “No me digas que me amas”, se vislumbra desde el inicio con el título la no importancia inicial de la palabra, sino la forma de la expresión, la imagen, pero en la medida que se va desarrollando el escrito, la palabra va evolucionando y cobrando cierta importancia y la forma queda pospuesta a un segundo nivel en su significado, manteniendo su significante. El uso de palabras, imágenes y símbolos eclesiásticos es otra de mis formas de romper con lo convencional, con lo rutinario, reinventar imágenes e ingresarlas en nuevos y anómalos contextos intentando producir algún tipo de reacción en el lector sea de agrado o desagrado, de aceptación o de repulsa, no me importa cuál de las dos posiciones adopte. Lo que pretendo es que dicha reacción se produzca en el lector y no permanezca pasivo o neutral, indiferente, sino que el texto se convierta en un elemento proactivo, involucrándolo en el discurso o comprometiéndolo en alguna imagen-palabra a éste.

Me otorgo la licencia de usar términos provenientes de cualquier contexto o realidad. En el antipoema “No me digas que me quieres” digo: “Prométeme para este sábado por la tarde extraviarnos en el fondo de nuestra cama, para que en un ritual muy nuestro me entregues la hostia profana de tu clítoris a fin de lograr, en esta vida, mi salvación eterna y definitiva”. Aquí pretendo otorgar un nuevo significado a la imagen-palabra, traslado lo sacro y hasta lo litúrgico a un ambiente profano, (alguien tal vez lo calificará de impío, blasfemo inclusive transgresor), reinvento lo simbólico y lo inserto en un contexto anómalo y hasta sacrílego. El escritor e investigador F. Schopf diría: “… es una resignificación de la imagen ante la presencia de un nuevo contexto o en todo caso la redefinición de su significante.

Otra de las características estilísticas que presento en mi libro “En los trenes también viaja la melancolía” es que el yo-poético, suelo presentarlo distanciado del yo-autor, y esto ocurre porque la temática no es a veces una vivencia propia sino, robada de la realidad, usurpada de otra corporeidad, extraída de una concreción ajena a la del autor. Para mí un escritor es fundamentalmente “un ladrón de la realidad”, se apropia de imágenes, historias, pedazos de vida de otros. No siempre lo que nos cuenta en sus escritos es su historia vivida, sus sentimientos o sus vivencias (a no ser que el escritor lo manifieste de forma exprofesa) y esa es una de las equivocaciones en que incurre a veces el lector al considerar como propias del escritor su historia y/o las vivencias que él, les entrega en sus escritos.

A veces se comete errores conceptuales al confundir la Antipoesía con la poética proveniente del movimiento literario denominado: “Realismo Sucio” desarrollado en la primera mitad del siglo XX, en Estados Unidos, el cual intenta una suerte de reduccionismo pretendiendo constreñir la temática poética, sobre todo la narración corta a sus elementos fundamentales, siendo estos la precisión y una extrema sobriedad mediante el uso de las palabras en todo lo que se refiera a descripción. A diferencia de la Antipoesia, en el “Realismo Sucio”, los objetos, los personajes, las situaciones se hallan caracterizados de la manera más concisa y superficial posible. El uso del adverbio y la adjetivación quedan reducidos al mínimo, dado que sus autores prefieren que sea el contexto el que sugiera el sentido profundo de la obra.  Dos de los máximos exponentes de esta corriente en USA fueron Charles Bukowski y J. D. Salinger. La Antipoesía, posee ciertas características provenientes del “Realismo Sucio” dado que ambos bebieron literariamente de la llamada “Poesía de Ruptura”, sin embargo, se distancia poseyendo sus características propias.

La Antipoesía usa un lenguaje coloquial, generalmente anti-retórico, ecléctico y en muchos de los casos, narrativo. Esta provisto de dichos populares, ámbitos geográficos o culturales que caracterizan ciertas ciudades, (en el caso mío me centro primordialmente en la Isla de Manhattan, o New York, donde radico) y también alude a lugares considerados tradiciones. Se trata del uso de un lenguaje poco común en la poética tradicional el cual por algunos momentos se torna irónico, y hasta sarcástico a las situaciones tradicionales que en muchos de los casos se convierten en retrogradas para el avance social.

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3) ¿Para ti Ricardo, ¿Un antipoema puedes ser a la vez un gran poema?

En verdad no sé exactamente a que se refiere los términos “un gran poema”. Si es en cuanto a sus dimensiones o extensión, desde luego que, si, un antipoema puede constituirse un “gran poema”. Y, si se refiere en lo concerniente a su calidad literaria, también puede convertirse en eso.

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4) ¿Crees que los poemas o los antipoemas deban de transmitir algo necesario o imprescindible?  

Un poema es la interpretación de un aspecto de la realidad del escritor (sea esta interior o exterior) el cual usa para ello sus recursos literarios y técnicos para expresarlo. El escritor, trasmite o pretende trasmitir lo que desea. Esto desde luego trae varias consideraciones pues desde que un poema es publicado, es decir es lanzado a un circuito comunicacional abierto, ya no le pertenece, no en cuanto a su autoría, sino en cuanto a lo que pretende trasmitir. De esta manera el lector a veces suele descubrir aspectos que el escritor nunca se imaginó o pretendió escribir, o en todo caso el lector puede construir algo nuevo que su imaginación o fantasía le sugiere interpretando dicha realidad en un aspecto no antes imaginado. Un poema suele trasmitir necesariamente algo, a veces el escritor logra expresarlo compatible con sus objetivos; otras veces el poema trasmite algo que el lector inventa, descubre o redescubre.

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5)  Que opinas de los denominados “poetas puristas” de la denominada “poesía pura”, del uso de la métrica, la rima, etc.

Primero, habría que definir lo que son los ‘poetas puristas’ o su producto, la ‘poesía pura”. Esta se basa en el simbolismo, el cual es contradictorio a la retórica, cuyo objetivo primordial es la esencialidad de la palabra. Han existido escritores que se les considera como sus máximos exponentes tales como Ungaretti y todo el grupo de poetas que desarrollaron la “Poesía Hermética”. Los puristas se opusieron en su estilo y contenido a la retórica y a lo que ellos llamaron “Poesía Verborreica”, que en Europa representó al Modernismo. Los puristas desarrollaron una poética desprovista de todo aquello que la desviara de su esencialidad expresiva.

Para los puristas la poesía debe de ser orientada a lo que consideran fundamental, básico, ingresar a una introspección y explorar la mismidad del ser humano, su soledad, miseria, sus crisis existenciales. Ellos desnudan a la poesía de lo retórico y se dirigen a lo esencial de su expresión. Los puristas tuvieron en Paul Valery como uno de sus máximos exponentes. El inicio de la conceptualización de la “Poesía Pura” y los puristas lo encontramos en Baudelaire, y sus seguidores para quienes la consideran en la exacta fusión de fondo y forma. Los puristas tuvieron (y aun ahora lo mantienen) vigencia desligando su obra de su contexto social incurso, siguiendo las pautas iniciales de sus creadores. El uso de la métrica y rima no es lo fundamental (creo yo) de la corriente “Purista”, sino la mismidad del ser humano, la esencialidad expresiva del poema explorando la interioridad.

Con referencia a su pregunta acerca de la métrica y la rima, yo pienso que no es mi estilo y su uso me limitan la expresión de mi discurso, además que carezco del dominio de la rima y su cadencia.  En lo concerniente a la cortedad o longitud de los versos también siento una cierta limitación al usar versos cortos, delineados, determinados por caídas sónicas o giros, etc. por ello no me preocupa la cadencia al cortar los párrafos, sino la expresión en el texto. Aunque la cadencia y el ritmo interno si lo considero importante en la construcción del discurso.

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6) Hay quienes piensan que la belleza es revolucionaria en sí misma, ¿En qué lugar colocarías la belleza en los poemas?

Eso depende del punto de vista estético, ideológico y hasta de la idiosincrasia del individuo. Lo que para nosotros los occidentales es belleza para los orientales tal vez no lo sea. La estética de la belleza en lo que concierne a ciertas culturas tribales es opuesta a la occidental siendo las deformidades anatómicas ocasionadas de manera exprofesa, lo bello, y lo que podría considerarse para nosotros la belleza “natural” para ellos, no lo es. Del mismo modo la belleza dentro de la poesía depende del concepto estético del escritor, lector, de los críticos, del grupo de pertenencia, hasta del editor.

Recordemos que “el ser social condiciona su conciencia social”, es decir que depende de la ubicación del escritor en la pirámide social, lo que determina en última instancia la forma de concebir su realidad interna y externa, y expresarla así mismo la forma en que la interpreta el lector. El enfoque que usa el escritor debido a su formación académica o influencia social suele determinar muchas veces su concepto de belleza. El concepto de “ser revolucionaria la belleza en sí misma”, depende creo yo, de esos elementos societales y personales.

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7)  Ricardo, ¿Qué proyectos tienes con referencia a tu producción literaria?

Bueno, tengo varios a corto, mediano y largo plazo. El primero es continuar con la lectura en la lista de libros que aún tengo pendientes, provenientes de la feria internacional del libro de New York, New Jersey y de la Feria Internacional del libro de Lima-Perú, participar como ponente en la Feria Internacional del Libro de Ohio para setiembre de este año; proseguir corrigiendo mi segundo libro de poesía que lo tengo casi por la mitad. Continuar participando en los talleres de formación en técnicas y crítica literaria. Concluir con la corrección y pre-edición de mi libro de micro relatos que pienso publicarlo para noviembre de este año y a largo plazo terminar mi novela “Mátenme, pero mátenme de frente” basada en uno de los personajes más controvertidos que existió en el Peru, “Luis Pardo”, denominado el Robin Hood peruano. Además de todo eso, continuar participando en las presentaciones de libros y los recitales literarios que de forma frecuente se realizan en New York, Virginia, New Jersey, Ohio, Nuevo México, que son los estados de la Unión que más profusa actividad literaria hispana realizan.

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8) ¿Que deseas agregar Ricardo?

Pienso que mi libro “En los trenes también viaja la melancolía”, es una obra que pretende difundir la Antipoesía en el encuadre de la “Poética de Ruptura”, lo cual hasta el momento parece haber tenido aceptación entre los lectores y la crítica literaria.

Y para concluir, debo de agradecerte Miguel por la entrevista. Me sentí cómodo y me permitió hablar de algo que me apasiona, lo cual te lo agradezco. Hasta pronto. Un abrazo.

 

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