¨Los besos en el pan¨, de Almudena Grandes

Germán Cáceres

 

 

La novela se divide en tres partes: la primera es un pequeño prólogo, la segunda –«Ahora»– es en sí la novela, y la última un breve epílogo.

En esa mínima introducción –«Antes»– comenta: “Después, alguien nos dijo que había que olvidar (…) Que para construir la democracia era imprescindible mirar hacia delante, hacer como que aquí nunca había pasado nada”. Señala así el rumbo que tomará la narración.

Como es habitual en Almudena Grandes, su escritura es contundente y vigorosa, pero a la vez poética y  nada solemne. Manipula las palabras con soltura, como si fuera una malabarista del lenguaje. Utiliza constantemente pequeñas elipsis y sobreentendidos.

Los besos en el pan sigue la pauta de su narrativa: está compuesta de familias (con numerosos miembros) que se entrecruzan entre ellas, como si armara un rompecabezas. Es su estética, así como Vargas Llosa emplea “los vasos comunicantes” a los que alude Luis Harss en Los nuestros. Además, sus personajes resultan cercanos, concretos, llenos de humanidad y de virtudes, pero también de defectos, y a la autora se le perdona que a veces se le escape un toque sensiblero o un enfoque explicativo. Almudena Grandes no cesa de imaginar historias, es una narradora nata. Y aunque presenta hechos cotidianos, despliega una cuota de legítimo suspenso.

La falta de trabajo y la crisis económica golpean a España, pero parece encontrar a su población debilitada, sin defensas apropiadas. Un personaje afirma: “Pero nosotros podíamos, nosotros éramos fuertes, estábamos acostumbrados a sufrir, a emigrar, a pelear, y sin embargo, ahora…No te ofendas, pero ahora sois de una pasta más blanda.” No pierde ocasión de señalar la mercantilización de la vida cotidiana de las sociedades contemporáneas. Y despliega un mosaico social completo de Madrid, ciudad que sale bastante malparada: desempleo, bajos sueldos, despidos, femicidios.

En el final –«Después»– la escritora describe la situación a que arribaron todos los personajes, una manera inteligente de concluir el libro y de ayudar al lector a integrar las numerosas historias de vida que se narran.

Almudena Grandes (Madrid, 1960) ha escrito varias novelas: Las edades de Lulú (XI Premio La Sonrisa Vertical), Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de Geografía humana, Los aires difíciles, Castillos de cartón y El corazón helado. También es autora de los libros de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso y del de crónicas y relatos Mercado de Barceló. Mereció numerosos premios, entre ellos el de la Fundación Lara, el de Los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. Está escribiendo la serie «Episodios de una Guerra Interminable», a la que pertenecen Inés y la alegría (multipremiada), El lector de Julio Verne  y Las tres bodas de Manolita.

¨Los besos en el pan¨, de Almudena Grandes. (Tusquets, Buenos Aires, 2017, 336 páginas)

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