Viernes de cine: ¨El cuervo (This gun for Hire)¨

Fernando Morote

 

Lanzada en algunos países bajo el título alternativo de Contratado para matar, más apropiado para la trama que El cuervo, proveniente de traducir al español el apellido inglés del homicida (Raven), el film tiene como atracción a la que se convertiría en una de las parejas más exitosas de Hollywood en los años 40: Alan Ladd y Veronica Lake.

En teoría Robert Preston, policía y novio de la Lake, es el protagonista masculino, pero la convincente actuación de Alan Ladd, en su debut en un papel principal (el año anterior había salido brevemente como el anónimo empleado de un depósito en Ciudadano Kane de Orson Wells), se roba el show.

Ladd es un asesino a sueldo, contratado para robar una fórmula química que será vendida por un magnate inescrupuloso a los japoneses en plena segunda guerra mundial. Mientras alista su arma se muestra cariñoso con un gato callejero que se cuela a su habitación y golpea sin piedad a la empleada de la limpieza que intenta castigar al felino por un destrozo menor en la alfombra. Al llegar al edificio donde vive su víctima se topa en la escalera con una niña lisiada que juega solita; aunque su semblante es en general inexpresivo, sus ojos revelan un aire de compasión. Él también ha tenido una infancia difícil, que terminó transformándolo en delincuente. Mata a sangre fría a quien le oponga resistencia. Sin embargo cuando descubre los peligros que enfrentará su país con la entrega de información secreta al enemigo decide intervenir para evitarlo, aun a costa de su vida.

El hombre que pacta sus servicios, Laird Cregar —cínico, cobarde y divertido; recordado por su fascinante participación en Me despierto gritando de 1941, en la que funge de detective obsesionado con una mesera ascendida a modelo— es un corrupto promotor de espectáculos, dueño de un club nocturno, quien además ficha a Veronica Lake como artista debido a sus dotes de ilusionista y cantante.  Ésta a su vez es convocada por un senador para infiltrarse como espía en el mundo de la farándula, pues el gobierno sospecha de los movimientos de Cregar. Cuando éste encuentra a Ladd y Lake compartiendo asiento por obra del azar en el tren que los lleva de San Francisco a Los Ángeles, deduce que existe un complot entre ellos y recibe la orden de eliminarlos.

La Lake, en sus actos de magia, luce fabulosa y exuberante vestida de blanco, encantadora y sensual disfrazada de pescadora, mordible y violable por donde se la mire. Es la materialización exacta de la forma en que se definió a sí misma: “Yo no era un sex symbol, era un sex zombie”. Las otras dos presencias femeninas que asoman en la pantalla son la doméstica de la escena inicial, con una apariencia sucia y descuidada, pero con un cuerpo bárbaro, y la secretaria del científico acribillado a tiros, una pelirroja de tacos altos y provocador peinado; dos bombones tentadoramente fornicables, típicos del cine negro.

Otro personaje importante en la cinta es el Puente Golden Gate, que aparece en varias tomas limpio y libre de tráfico, inaugurado sólo 5 años antes del estreno del largometraje.

Alan Ladd y Veronica Lake trabajaron juntos en 6 películas, incluyendo La llave de cristal (1942) y La dalia azul (1946) entre las de mayor renombre en el género noir. Ambos tuvieron, más allá del cabello rubio y la corta estatura, una muerte temprana a los 50 años de edad: Ladd a consecuencia de una sobredosis de drogas y alcohol, y Lake a causa de una falla renal.

 

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