Fábulas del crimen: ¨Héroe nacional¨

Diego M. Rotondo

 

En Holanda, hace poco más de un siglo, vivió un hombre que fue considerado un héroe tras evitar la violación de una joven de 14 años.

La noche del 10 de septiembre de 1899, mientras vagaba por las calles de Rotterdam, un indigente llamado Albert Van Cort, escuchó las súplicas de una muchacha provenientes del fondo de un callejón. Al asomarse vio a dos hombres intentando violarla, se abalanzó sobre ellos y los mató a golpes… la joven se levantó y huyó despavorida. Minutos después el pordiosero se acercó a la jefatura de policía para contar lo sucedido. Varios agentes fueron al lugar y hallaron los dos cadáveres. Van Cort fue arrestado, pero horas después, Diana Groen apareció en la jefatura junto a sus padres, reconoció a su salvador y lo dejaron en libertad.

La prensa no tardó en difundir la historia del héroe indigente por todo el país. Van Cort concedió entrevistas, aceptó regalos, firmó autógrafos y se tomó fotografías con niños que lo adoraban como si fuera un superhombre. De repente el vagabundo se convirtió en ciudadano ilustre, en héroe nacional. La reina en persona lo invitó al palacio para condecorarlo y regalarle una casa donde vivir. En las calles se hablaba de él todo el tiempo, lo comparaban con Odín, con Thor, etc. Algunos le enviaban cartas de amor, incluso dinero. Aunque Van Cort físicamente era bastante desagradable, era tuerto y le faltaban todos los dientes, muchas mujeres hermosas hicieron fila en la puerta de su nuevo hogar para entregarse a él.

El 4 de octubre de 1899, Diana Groen golpeó la puerta de la casa de Van Cort. Cumplía 15 años y quiso festejar ese momento especial con la persona a la que le debía su virginidad, y probablemente su vida. Van Cort, que ya estaba habituado a las propuestas lascivas de sus admiradoras, creyó que aquel festejo incluiría algo más, así que se abalanzó sobre Diana e intentó quitarle la ropa, pero ella se resistió y le rasguñó la cara; entonces él la estranguló.

Van Cort sumergió el cuerpo de Diana en una tina con ácido sulfúrico, tras lo cual la despellejó fácilmente, como si le quitara la piel a una pera. Por último la colgó de un gancho, igual que una res, junto a los 9 cuerpos de otras admiradoras que escondía en el cobertizo de la casa.

El 5 de noviembre de 1899, Albert Van Cort fue arrestado mientras se dirigía a una entrevista. Su popularidad no le sirvió para justificar la pestilencia insoportable que brotaba de los 10 cadáveres putrefactos que tenía en su casa y que había llamado la atención de sus vecinos.

Antes de ser sentenciado, los jueces le preguntaron por qué había salvado a Diana Groen de sus atacantes si después acabó asesinándola. Van Cort explicó que en realidad él no había querido salvar a nadie, que había sentido envidia de los violadores, como esos perros callejeros que se matan por un trozo de carne… por eso los mató, para poseerla él solo; y la chica se le escapó.

Albert Van Cort fue ahorcado en una plaza de Rótterdam, el 10 de mayo del año 1900 a las 7 de la mañana. Un centenar de personas, incluyendo niños, intentó detener la ejecución al grito de: “¡Van Cort, héroe nacional!”…

 

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