Crimen y castigo: ¨Lolita¨ de Vladimir Nabokov

Cristóbal Hernández García

nabokovi

 

Pocas obras pueden presumir de haber redefinido el significado de palabras. Lolita es una lectura intimidante, a su de primeras repulsivo punto de partida se suma un estilo literario muy sobrecargado, lleno de metáforas y todo tipo de recursos narrativos… pero sencillamente destila tanta erudición, tanto carisma y tanta elegancia pedante que no deja de sorprender en ningún momento. No es un estilo para todos los públicos, pero ya las primeras páginas dan una idea perfecta de este y sirven que el lector evalúe si la obra es para él. Sin embargo, -exceptuando su segunda mitad- demasiado larga, es una lectura muy amena.

lolita-vladimir-nabokovLa historia, como tal, se divide en dos partes; una primera de “crimen”, y una segunda de “castigo”. Toda la parte inicial, con el alegre Humbert Humbert contándonos su historia y describiéndonos sin complejos como es un monstruo y como disfruta por ello porque sencillamente es su naturaleza, es una gozada. Sin embargo la segunda parte, una vez pasado el gran tabú que esta novela redefinió, la historia se convierte en un éxodo en el que el protagonista intenta perpetuar todo lo posible un sueño que sabe ya acabado, es una parte extraña, patética y triste a la vez, una especie de metáfora sobre la cultura de Estados Unidos y el inexorable paso del tiempo. Hay ideas muy interesantes en esta parte, pero Nabokov también comienza a repetirse y llegado el final tiene que improvisar algo así como un villano o un enemigo que le ayude a cerrar la historia.

Es una lectura recomendable. Es incómoda, porque no deja de tener de protagonista a un pedófilo, pero creo que hace un viaje inteligente y valiente a la mente de un criminal. Humbert sabe que lo que hace no es correcto, sabe que es un enfermo, lo sabe todo… pero sencillamente tiene que hacerlo porque es su deseo, ni siquiera intenta ponerle excusas ni se engaña pensando que Lolita le ama. Sabe lo que es y lo que haría, y sencillamente no huye de ello. Y es una lectura interesante también para ver cómo se ha manipulado la palabra “Lolita”… porque Dolores no es una devorahombres más allá de cierta maldad o inocencia infantil, la chica sólo es otra muñeca rota de una sociedad que comenzaba a enseñar a los niños -y a las chicas- muchos  sueños y muchas libertades que verdaderamente no podrían alcanzar.

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