9 ½ Preguntas de terror: Responde… Ruben Risso

Pablo Martínez Burkett

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Rubén Risso nació en 1990 en la localidad de Pergamino, Buenos Aires. Es licenciado en Psicología con especialización en adicciones. Publicó El Jardín de los Lobos (Autores de Argentina y Thelema, 2015) y Once Cáscaras (Textos Intrusos, 2016). Fue co-cordinador de la Colección PelosDePunta, destinada a la difusión de autores nacionales. Actualmente es editor en LaOtraGemela Editora.

 

1.¿Qué le causa terror al hombre que convive con el escritor? ¿Tienes alguna fobia?

El hombre que vive con el escritor aún guarda, muy a su pesar, un terror inusitado a la oscuridad. Nunca falta, tampoco, la aversión a ver destellos de refilón o escuchar ruidos raros. Y esto no por fabulero, sino porque estudiar psicología te hace saber que cualquier puede pirar de un momento para el otro. Y si hablamos de fobias… las arañas y los mimos (los payasos monocromáticos, claro, el otro tipo de mimos no da fobia si están bien hechos).

2.¿Por qué te has dedicado a este género? ¿Qué o quién ha resultado una influencia en tu escritura y en qué sentido?

El interés por el terror nace de una infancia de ver películas afines al género y crecer leyendo a R.L. Stine y Poe. Pero si te digo que Stine o Poe son los responsables, te miento. El terror es seductor porque, a diferencia de cualquier otro género, nos enfrenta a una parte que se repite (la itálica es intencional) a lo largo y ancho de nuestra especie. Y no solo limitada a ello, también nos trasciende y toca a gran parte del reino animal, sino a todos. Te hablé hace un rato de psicología y de miedo a la locura… en otra pregunta voy a ahondar un poquito más.

3.¿Eres de leer obras de terror? ¿Cuál es tu obra favorita? ¿Un autor que quieras recomendarnos?

Sí. No hay nada que cause más terror que una obra bien escrita. El cine de terror hoy en día suele ser basura, y muchas veces el terror escrito tiene ese efecto de reptar hacia los recodos más íntimos de nuestra conciencia. Soy un lector ávido de Lovecraft. Todo su universo literario me produce escalofríos, pero no por su narrativa o sus creaciones. El legado más importante de Lovecraft es, a mi parecer, su mano maestra al momento de recordarnos que el terror es algo que ya estaba presente desde antes de haber sido nombrado, teorizado, gozado. No me canso de repetir que el terror no es un género que pueda teorizarse, y eso va a ser explicado más adelante. Ya ves cómo todo apunta para el mismo lado. Recomendaría a los grandes del terror internacional. En otra época de mi vida. Hoy, luego de conocer a un número enorme de escritores nacionales, puedo decir que hace meses no toco un libro que no sea argentino. Entre los mejores del ámbito nacional (que he leído, porque sé fehacientemente que muchas personas que no nombro son excelentes autores/as. Pero me voy a atener a lo que conozco) puedo nombrar a Narciso Rossi, Patricio Chaija, Ignacio Román Gonzalez, Nicolás Correa, Luciana Baca (guarda que esta está loca) y Jeremías Vergara.

4.¿Para ponerte a escribir tienes alguna manía, un recurso ingenioso, un ritual o ceremonia?

No. Mate, soledad y música. En una época también fumaba cigarrillos. Deje de hacerlo porque hacen mal, ¿no?

5.¿Trabajas conforme un esquema o argumento fijado con antelación o prefieres dejar que una idea te lleve? ¿Eres de hacer investigaciones previas, documentarte?

Los personajes suelen llevarme para el lado que más les conviene. Puedo planificar durante semanas un marco conceptual o una línea narrativa, pero de un momento para el otro ellos te lo destrozan. Siempre tienen la última palabra, y está muy bien que lo hagan, porque la historia no es mía, es de ellos. En lo referente a investigaciones, sí. Suelo escribir sobre otras épocas, y muchas veces eso lleva a investigar sobre la tecnología, la geografía o la política de dicho entonces. Muchas veces uno aprende más de lo que esperaría.

6.¿Qué es lo más difícil a la hora de narrar una historia de terror?

No traicionarse a uno mismo, tirando toda la carne al asador de manera prematura. Hay que tener paciencia con el escrito, dejarlo descansar, darnos la oportunidad de reescribir y/o abandonar los planos preliminares para aceptar las vueltas que dan los personajes. También escribir para uno, no pensando en qué dirá el lector sobre lo que decimos. Y este punto es crítico, para cualquier historia. Como creadores del narrador tenemos que poder llevar al lector de la mano, sin indicarlo a dónde apoyar cada pie. Es decir, facilitarle el acceso a la historia, pero sin adueñarnos de ella y bajar línea en el proceso (Por eso no suele gustarme tanto Stephen King).

7.¿Dejas que el texto se quede leudando y luego lo retomas para corregirlo o corriges a medida que escribes?

Viene en la línea de lo anterior. Siempre dejo descansar el escrito, es menester para verlo evolucionar en algo más. Edificamos siempre sobre lo ya edificado, nos sirve de soporte para saber a dónde ir, cómo ir, cuándo ir y con quién ir.

8.¿Por qué crees que el terror es un género que sobrevive a las modas y que se reinventa a sí mismo de edad en edad?

Retomando las cuestiones anteriores, estoy convencido de que el terror es un género para nada genérico. Tiene la gracia de reinventarse cada vez porque encarna en el arte lo que socialmente no podemos procesar a nivel psicológico. Sabemos, desde el psicoanálisis, que existe el “inconsciente”. Eso lo sabe cualquiera. Pero lo que no suele saberse es que no todo es inconsciente-consciente; y eso es porque el inconsciente, aunque sea morada de nuestros deseos más íntimos y nuestra parte menos civilizada, funciona en sus procesos como un lenguaje. El terror viene en otra línea, y dicha línea es de aquello que no obedece a la simbolización de ninguna manera. Por qué jamás vamos a dejar de sentir terror, es una pregunta que se responde apelando a la base biológica del ser humano: Porque somos bichos, aunque pensemos. Somos animales y ante la amenaza de lo desconocido reaccionamos automáticamente. Nadie piensa racionalmente cuando su cuerpo se pone en piloto automático y decide escapar. Y eso obedece a una regla fundamental: Si la cultura y la civilización están dadas por la introducción del lenguaje, hay un resto que escapa, naturalmente, a toda simbolización posible. Ahí está el terror. Nuestra lucha por escribir, filmar, componer, diseñar terror no es más que una función asintótica que jamás logra capturar la esencia de lo que pretende describir. Porque el verdadero terror no es arte ni palabra, es acción ante el peligro.

9.Es un estereotipo generalizado creer que el escritor de terror es una persona, como mínimo, con sus rarezas… ¿Es así en tu caso?

Estoy orgulloso de decir que soy un pibe raro. No me visto de manera estrambótica, no me disfrazo, tampoco consumo cosas raras; nomas tengo un torrente continuo de ideas y/o concepciones raras en la cabeza.

½.¿Qué piensa tu familia acerca de las historias que escribes?

Están felices de que escriba. Provengo de una familia de docentes, así que las pone contentas. Pero más de una vez me ha preguntado mi vieja “¿Por qué te gustan esas cosas, hijo? ¿No hay nada más lindo para escribir?”.

Pinchando en la imagen accederás a la web del autor

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