Hit Parade: ¨La legión de los condenados¨, de Sven Hassle

Fernando Veglia

hassel

 

El gusto por la novela histórica trajo, a la pantalla del ordenador, el título y breves referencias: “La legión de los condenados”, Sven Hassle (seudónimo de Boerge Villy Redsted Pedersen), 1953, novela autobiográfica, ambientada en la segunda guerra mundial y narrada desde el bando alemán. Unos clics más y hallé la polémica alrededor del autor; acusado de ser un impostor, de no haber combatido en el frente y de no escribir la historia.

Me dije: si no ha pasado inadvertida, debo leerla. A falta del libro físico, no lo editaban y tampoco lo hallé entre los saldos y los usados, conseguí una versión e-book.

La trama es dura y cruenta desde el inicio. Un soldado alemán, de origen danés, deserta, es descubierto, capturado, juzgado y enviado a un campo de concentración. Después de incontables sufrimientos y torturas es perdonado, reincorporado al ejército, entrenado salvajemente y enviado a un batallón de castigo.

hassel_sven__sven_hassel_01__la_legion_de_los_condenadosSus compañeros, desertores, delincuentes y personajes entrañables, lo acompañan al frente oriental, sufriendo privaciones de todo tipo –hambre, frío, cansancio, enfermedades-. A metros del enemigo, todo sucederá a ritmo vertiginoso. El batallón combatirá, algunos caerán prisioneros, otros serán heridos y sucederán situaciones increíbles entre ambos bandos. Todo esto, criticando al nazismo, a la guerra y esperando una revolución salvadora.

A medida que la campaña militar continúa, que el ejército avanza y retrocede, los compañeros del protagonista mueren inexorablemente y la promesa de escribir un libro queda en manos del sobreviviente.

Durante la lectura, tuve sensaciones de todo tipo, desde repugnancia, a las torturas y a la muerte, hasta asombro, por la capacidad humana de aferrarse a la vida y a la amistad, cuando es más fácil morir y acabar con todo.

Inevitablemente surgen las comparaciones entre el pasado, descrito por el autor, y el presente, aunque diste mucho de las crueldades de aquella guerra, y algunas preguntas aún carecen de respuestas: Hasta qué extremo un pueblo está obligado a obedecer a los gobernantes y hasta cuál un gobierno tiene derecho a imponer privaciones o a ignorar el malestar de un pueblo.

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