Canción de arenas y especia: ¨Dune¨ de Frank Herbert

Cristóbal Hernández García

frankherbert

 

Dune es una de las franquicias de ciencia ficción más conocidas del mundo, donde las novelas iniciales dieron lugar a varias secuelas y se expandieron incluso a otros formatos como el cine y los videojuegos. Este mundo de desiertos y gusanos gigantes es uno de los más icónicos y sugerentes de la ciencia ficción del siglo pasado, pero esta novela, por encima de todo me parece un buen libro dentro de su género, sorprendentemente ameno y accesible.

Dune tiene el problema de la mayoría de la literatura futurista pregibsoniana, cuando se escribió, en los 60, no había forma humana de que los autores pudieran imaginar lo que iba a ser la sociedad de la información. En Dune no hay ordenadores como tales, pero no importa que Herbert delegue la labor de estos a algunos de sus personajes, porque dibuja un mundo tan extremo que transforma la ciencia ficción casi en literatura de capa y espada. Al leer este libro uno tiene más la sensación de encontrarse ante una obra de fantástica que una futurista.

dune-frank_herbert_1965_first_editionDune nos traslada al futuro, a los tiempos de un Imperio Galáctico gobernado por grandes familias que conspiran las unas contra las otras mientras una extraña Cofradía de Mercaderes y una Orden de Sacerdotisas las vigilan y las guían desde las sombras. El duque Leto Atreides recibe la orden de gobernar Arrakis, un planeta desértico y hostil, poblado por gigantescos gusanos y hombres no afines al Imperio, que es también el único lugar donde pueden conseguir la preciada “especia”, el recurso más valioso del universo. El duque y su clan no tardaran en ser víctimas de las conspiraciones de una familia rival, y entonces será la misión de su hijo restituir el honor familiar. Un hijo entrenado en varias disciplinas esotéricas que parece ser la reencarnación de un mesías largo tiempo esperado por los hombres del desierto.

El libro presenta un mundo bastante consistente y se lee además con una agilidad notable, enganchando casi desde la primera página. Lo futurista es meramente anecdótico, en realidad nos narra una lucha entre los pobres por su tierra y los ricos por explotarla, todo ello utilizando la religión como catalizador. Escrita en los sesenta, los desiertos y los términos árabes de sus habitantes son las herramientas del autor para hacer que incluso el lector menos espabilado comprenda que en verdad el tema de la novela son las multinacionales que explotan el petróleo de los pobres -por entonces- países árabes.

Como pega señalaría que en algunos momentos al autor se le descontrola un poco el tema de las habilidades del Kwisatz Haderach y tiende demasiado a lo onírico con él. No es este, no obstante, un defecto muy importante pues son fragmentos relativamente aislados. El otro defecto -este sí algo más grave- es que inicialmente el libro parece presentar los personajes y el conflicto de una historia más larga, parece en sus primeros cientos de páginas el primer volumen de una de tantas historias que siguen el formato de trilogías o sagas, sin embargo a partir de la mitad el ritmo comienza a acelerarse hasta resultar precipitado el final.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s