La cocina del infierno: ¨Comando Meón¨ (XIII) Tercera Parte

Fernando Morote

comando

 

No obstante valerse de un aparatoso reflector a base de fluorescentes, un pequeño micrófono inalámbrico y una pesada cámara de video para ejecutar su misión, los Comandos no alcanzaban a sentirse en una posición confortable dentro del estudio de televisión.

El entrevistador era un periodista prestigioso. Enano, él. Agudo, perspicaz, ponzoñoso. Pero con un gran espíritu de servicio a la comunidad.

-¿Qué los mueve a embarcarse en una empresa idílica, destinada de antemano al fracaso, en un país como el Perú?

-Simplemente el deseo de devolver lo que hemos recibido.

-Según entiendo, ustedes han vivido muchos años en el extranjero. Lo que están queriendo implementar en nuestro país es un hábito cultural que requiere décadas de sacrificada labor. Y a lo mejor una revolución educativa de proporciones sobrenaturales que transforme la mentalidad de una nación.

-Alguien tiene que atreverse a dar el primer paso.

-He visto que trabajan prácticamente en el anonimato.

-No nos interesa hacernos famosos.

-¿Se trata de una cruzada?

-Es sólo un proyecto.

-¿Cuál es el propósito?

-Enseñar con el ejemplo que es posible dejar de orinar en la calle.

-Pero sus procedimientos están movidos por el escarnio.

-Muchos aprendemos sólo por las malas.

-A veces es necesario empujar la vaquita al precipicio.

-Pero la idea básica no es reprender. No tenemos autoridad para hacerlo.

-¿En qué principios se apoyan para organizar y ejecutar el proyecto?

-En dos muy simples: la igualdad y la identificación. En el pasado éramos nosotros quienes ofendíamos y agredíamos a las personas orinando en la vía pública. Hoy no lo hacemos.

-Si nosotros pudimos dejar de hacerlo, otros también pueden.

-No somos mejores ni peores que nadie.

-No juzgamos ni censuramos.

-¿Qué provecho obtienen de este esfuerzo?

-¿Quiere decir si cobramos o ganamos algo por lo que hacemos?

-Así es.

-Es un trabajo ad honorem.

-¿No les parece que eso es difícil de creer en estos tiempos?

-La gente es muy desconfiada. Pero no prestamos atención a los chismes. No queremos desviarnos de nuestro objetivo.

-¿Cuál es la respuesta que han encontrado hasta ahora en su periplo?

-Todavía nadie nos ha agarrado a patadas.

-Con eso nos damos por bien pagados.

El conversatorio incluyó una serie de anécdotas hilarantes e ilustró a los televidentes sobre los antecedentes personales de los entrevistados. Los niveles de audiencia pudieron haber sido mínimos. Pero a los miembros del Comando los dejó satisfechos. No estaban allí para convencer, promover ni predicar. Su única motivación era atraer.

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