Buenos días. Me voy a dormir (Final)

Estefanía Farias Martínez

fuga

 

 

22 de junio de 2009

 

7:38

¡Buenos días!

Voy camino de Ámsterdam.

Estoy más nerviosa por encontrar el sitio que por el examen.

Tiempo tengo de sobra.

Es a las nueve y media.

En realidad me han dado cita de nueve a diez.

Como son entrevistas individuales, depende de lo que se prolonguen las anteriores o de que alguien no se presente.  Se supone que con cada uno están una media de 10 ó 15 minutos.

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8:11

Acabo de salir de la estación.

Esta parte de Ámsterdam parece otra ciudad.

Las calles son muy anchas y aunque no hay casi nadie todos son árabes.

Según mi plano tengo que seguir esta calle hasta encontrar una que cruza y que es el doble de ancha y de larga que ésta.

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8: 25

No se termina nunca, menos mal que vine con tiempo.

Ah mira, parece que ya llegué.

Ahora a localizar el 156

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8: 40

No ha sido tan difícil. Es un edificio enorme con un cartel muy ostentoso.

No abre hasta las nueve.

No he visto ni una sola cafetería cerca.

A veces se agradece ser fumadora, el cigarrillo acompaña cuando estás de plantón en la calle.

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8:52

Llamé a casa para decir que había encontrado el sitio.

Aún no ha aparecido nadie.

Cada vez que veo acercarse a alguien le observo discretamente esperando que se pare aquí, pero pasan de largo.

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8:58

He visto movimiento a través del cristal.

Supongo que hay una entrada trasera.

Deben estar a punto de abrir.

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9:01

Sí que son puntuales.

Bueno, gracias por haberme hecho compañía este ratito.

Tengo que apagar el móvil antes de entrar, pero en cuanto salga te cuento como fue.

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10:35

Se acabó. Me dieron el apto, me hicieron esperar hasta que lo incluyeron en mi expediente y lo mandaron al ministerio de educación para que tramitara mi título. Se supone que me llegará una carta en unos días para decirme cuando tengo que ir a recogerlo. La chica de la recepción me felicitó y me recordó que en cinco años podría solicitar el pasaporte. Fue la primera vez que la vi sonreír. Yo la conocía de la academia, hizo allí las prácticas, asistía a algunas de las clases. Era política de la empresa que todos hicieran de todo. No tenían secretaria, los profesores hacían horas de administración obligatorias, incluía servir los cafés, atender a los nuevos clientes y hacer fotocopias. El director de la academia era un tipo que habían mandado de la central, para no enturbiar el ambiente de trabajo ninguno de los profesores podía ascender a ese cargo. Era un holandés típico, alto, rubio, ojos claros, unos 35 años, cabeza ancha y compacta, ni gordo ni flaco, mudo. No daba clases ni iba a diario, sólo una vez a la semana. Llegaba, se paseaba con aire de suficiencia, tomaba café solo, revisaba los informes semanales, mangoneaba y se iba.

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10:40

Debería estar más entusiasmada. Ha sido casi un año de trabajo, pero lo que más me apetece es volver a casa. Esto es etapa terminada. En realidad como europea este título no me hacía falta, en el contrato que firmé con el ayuntamiento me hicieron especificar que lo hacía por voluntad propia. Tampoco ha sido tiempo perdido, el curso me salió gratis, holandés elemental aprendí y conocí gente curiosa de cuatro de los cinco continentes, australianos no había, pero sí sudamericanos y caribeños, europeos, africanos y asiáticos. ¿dónde iba a conocer yo si no a un risueño refugiado nepalí, o a una tailandesa que hacía gorritos de punto mientras montaba en bicicleta, o a una monja seglar española, o a una refugiada yazidí orgullosa de su televisor de pantalla plana de 2000 euros, o a un ghanés con cicatrices de hachazos en el cráneo? Eso por mencionar sólo a algunos.

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10:45

Todavía me queda un paseo hasta la estación.

Si me doy prisa cojo el de las 11:20, si no, me toca esperar hasta las doce.

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11:30

Tuve suerte, llegué por los pelos.

En veinte minutos en casa.

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11:32

A estas horas el tren va casi vacío.

No creo ni que pase el revisor.

Ya me miró el billete a la ida y será el mismo.

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11:34

Ámsterdam sólo está a media hora de Almere, aunque, como hay que coger el tren, me da la sensación de que voy de viaje, por eso nunca vengo sola, he hecho la excepción con los exámenes, porque no tenía más remedio. No me siento segura en esta ciudad. No la conozco lo suficiente. No creo que sea más grande que Madrid y allí me desenvolvía sin problemas. Es una cuestión psicológica, no es el idioma, es que no vivo en Ámsterdam y no puedo volver andando a casa si pasa algo. Te parecerá una tontería, pero yo funciono así. Me gusta que mis pies memoricen las calles, no depender de trenes ni metros ni autobuses por si me quedo sin dinero, o estoy preocupada o nerviosa. Soy muy dispersa, me pongo a pensar y me distraigo con facilidad. A veces, cuando salgo de casa de mi hermana camino de la mía, antes de darme cuenta estoy delante de mi puerta, algún día he intentado abrir la del vecino. No se notó, disimulé como pude y me fui.

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11:37

Uno de los años que viví en Granada, compartía apartamento con mi hermana. Ella pasaba mucho tiempo en la universidad, estaba en el último año de carrera y formaba parte de un grupo de estudio. El caso es que yo solía estar sola cuando volvía de las clases y un día me vinieron a buscar unos amigos para salir a tomar algo, tenían prisa y ya en la calle no recordaba si había cerrado el gas. La paranoia de los que somos novatos en el tema. Subí y bajé en dos minutos, mucho más tranquila. El paseo se prolongó y el estudio de mi hermana se convirtió en unas cañas. A eso de la una y media volví a casa la primera y me encontré la puerta abierta y la llave puesta. Gracias a Dios no teníamos nada robable, los muebles eran del casero. Por supuesto quedó como secreto de estado. Eso para que te hagas una idea.

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12:20

¿Qué te decía? Ya estoy en casa, fue bajarme del tren y toda zombi me hice el camino de vuelta desde la estación.

Me voy a cambiar, comeré algo y me tumbaré un rato.

Pondré una de esas películas que me dan sueño y será siesta segura. Forrest Gump, por ejemplo.

Luego vuelvo.

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16:15

Me quedé frita en la escena de la pluma y me desperté para los títulos de crédito. Es infalible.

Mañana trabajo, como falté hoy y empezaba la feria, la que hace de refuerzo en estos casos tuvo que ir, así que yo haré de refuerzo mañana y no hace falta que vaya Mieke. Es una jornada más corta. Abren a la una. La que estará pendiente de mí será Femke que es la que está en recepción los martes.

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16: 45

Aproveché para recoger y guardar en el ático todo el material del curso, cuatro archivadores llenos de fotocopias. Mi madre quería que lo tirara, pero yo soy de las que acumula trastos y papeles hasta que un día no tengo más remedio que deshacerme de todo. En realidad lo he guardado para darles las clases de holandés a ellos. Al final algo de utilidad le encontraré.

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18:15

Mi hermana vino a saber cómo me había ido. Se alegró mucho y enseguida me comentó que había estado preguntando y le habían dicho que el nivel de holandés del diploma de inburgering, el curso que yo he hecho,  es demasiado bajo para ponerlo en el currículo. Es el nivel A2, tan básico que no merece la pena mencionarlo. Como mínimo tenía que tener el B1 o mejor el B2. Mi cuñado se había informado en el ayuntamiento y ése también me lo pagaban, sólo tenía que buscar una academia y que me hicieran un presupuesto, si me movía rápido podría empezarlo en octubre. Ni siquiera era necesario esperar a que me llegara el título del otro porque eran independientes, me hacían un examen de nivel.

 Me dieron ganas de gritar.

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18: 40

Después de una entusiasta reunión familiar se consideró una magnífica idea que emprendiera esa empresa. El objetivo no era sólo buscar trabajo, era más complejo, se trataba de liberar a mi hermana y al cuñado de obligaciones, poder dejar de recurrir a ellos cada vez que nos llegaba una carta de hacienda, del banco, una factura. Me tocaba ser la gran esperanza idiomática de la familia. No sirvió de nada que intentara explicar a mi padre que había cosas que ni en castellano entendía y no iba a notar la diferencia, no escucharon. Les dije que de acuerdo, no me quedaba de otra. Lo bueno es que hay que esperar a septiembre para hablar con el ayuntamiento y que me explique exactamente qué tengo que hacer.

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19: 35

Me siento como el primer lunes de mes que pasamos en esta casa. Empezaron a sonar sirenas que venían de todas partes, parecía una alarma de bombardeo o de fuga en una prisión, duró apenas unos minutos, pero nos dio el susto. Era un ensayo de funcionamiento de alarmas. A mí me han cazado intentando escaparme y me han mandado de vuelta.

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21:14

Seguiré dejándome llevar por la corriente hasta que encuentre el resquicio para intentar de nuevo la fuga, pero esta vez será la buena.

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23: 07

Me voy a dormir.

Un beso.

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