Fábulas del crimen: El fotógrafo clarividente

Diego M. Rotondo

Felling

 

Alfred Felling (1920-1987), fue un fotógrafo estadounidense que cobró fama mundial por capturar imágenes previas de momentos trágicos. Sus fotografías fueron muy controvertidas y varias veces lo pusieron en la mira de la justicia, ya que en más de una ocasión, consiguió fotografiar escenas que dieron lugar a homicidios…

En 1978 realizó una exposición con más de cincuenta fotografías, en las cuales no sólo había logrado inmortalizar sucesos que precedían accidentes, sino también suicidios e incluso, homicidios. Pero a dos días de la inauguración de su galería, luego de varias denuncias, Felling fue arrestado y encarcelado. El fotógrafo debió explicarles a las autoridades cómo había logrado capturar los momentos previos de los crímenes que aparecían en sus fotos…

Al igual que un mago al que obligan a explicar su truco, Felling tuvo que revelar su modus operandi. Explicó que su estrategia consistía en apuntar la lente de su cámara hacia un rincón elegido al azar, programándola para que tomara una fotografía cada diez segundos. Según sus estadísticas, no pasaban más de dos semanas hasta que en ese rincón sucediese algo digno de documentar: un choque de autos, una riña callejera, un arrebato o incluso, un asesinato…

Naturalmente los jueces no le creyeron una sola palabra, aquella estadística de la que hablaba Felling sonaba tan absurda como inverosímil; sabían que el tipo ocultaba algo importante, algo que probablemente lo involucraba directamente con esos crímenes. Luego de tomarle su declaración lo pusieron en libertad, pero enviaron a dos guardias de civil para vigilarlo…

El 2 de septiembre de 1979, Liza Ferrier, de 32 años, descubrió a su marido y a su amante saliendo de un restaurante de comida mexicana. Ferrier se hallaba en una habitación del segundo piso del edificio adonde estaba situado el local. Al verlos pasar caminando se arrojó por la ventana, cayendo justo encima de la pareja, provocándole la muerte a la joven y rompiéndole la espalda a su esposo…

Mientras Liza Ferrier caía desde el segundo piso, a pocos metros del lugar, en una habitación oscura, se abría y se cerraba el obturador de la cámara de Alfred Felling, quien se hallaba preparado para capturar el preciado momento…

Felling se emocionó al pensar en las ofertas que le harían por el original de esa foto. Guardó rápidamente la cámara en su estuche, plegó el trípode y salió con sigilo de la habitación. No se imaginaba que en la puerta del hotel lo estarían esperando dos policías para arrestarlo nuevamente…

Los agentes le habían seguido los pasos día y noche durante los días precedentes al hecho. Una semana antes de que la mujer saltase del edificio, descubrieron a Felling encontrándose con ella en un bar. Liza Ferrier lo había contratado como detective privado para seguir a su esposo. Felling había tomado varias fotografías de Daniel Ferrier y de su amante, Connie Milton, y se las entregó a la mujer en un sobre. Además le dijo que su esposo solía encontrarse con su amante todos los martes al mediodía en el restaurante mexicano.

En el hospital, Liza Ferrier le contó a la policía que dos días antes del hecho se había encontrado con Felling, y que éste le había ofrecido una pistola. Felling, que se había ganado su confianza, sabía que ella planeaba vengarse de su marido y por eso le facilitó el arma. Aunque Liza estaba furiosa, en ningún momento pensó en asesinar a su marido; lo único que pretendía era darle un susto; por eso le compró el arma a Felling, sólo para usarla de forma amenazante. Sin embargo, ese día, decidió sorprenderlo de una manera inusitada…

Cuatro de los cinco crímenes que Felling había fotografiado fueron cometidos por personas que lo habían contratado previamente como detective… Salvo Connie Milton, todas las demás víctimas habían sido asesinadas con las armas de fuego que Felling les había facilitado a los despechados asesinos…

Alfred Felling fue condenado a cadena perpetua. En 1984 publicó un libro con fotografías de motines carcelarios, probablemente instigados por él mismo. En 1987, luego de una riña con otros presos, consiguió capturar el momento previo a su propio asesinato…

.

fábulas del crimen portadacomprar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s